martes, noviembre 27, 2007

Canela -RS, Brasil


Y aquí estoy de regreso escribiendo algunas líneas en este blog semiabandonado. Lo reconozco, Facebook se ha robado parte del tiempo que quisiera dedicar a este espacio de reflexión. En estas últimas semanas y aprovechando este tiempo-de-descanso-forzado-post-examen al entretenido mundo de la redes sociales del siglo XXI. Y es que en Facebook pasan muchas cosas. Puedes contactarte con amigos que no veías hace mucho, ponerte en contacto con la gente que siempre quisiste y no tuviste la oportunidad o unirte en apoyo a alguna causa como por ejemplo Amnesty, Un techo Para Chile o Detengan la Caza japonesa de Ballenas. En la campaña presidencial de Estados Unidos ya varios candidatos tienen sus perfiles y se les puede apoyar virtualmente y a través de donativos. Me hice parte de esta red gracias a amigos voluntarios de AFS Chile que me introdujeron debido que ya varios se contactaban a través de él y rápidamente comencé a darme cuenta de las potencialidades de este espacio originario de Harvard. Ahora hasta hay una causa tan criolla como "Pitéate un Colorín" en homenaje al sector liderado por el senador Adolfo Zaldívar - quien espero sea sancionado como corresponde por su deslealtad manifiesta a su partido y al gobierno- aunque probablemente las redes más desarrolladas sean las universitarias.
Al volver de Brasil donde tuve la oportunidad de asistir a este Training for Trainers de voluntarios de AFS de la Región Cono Sur me he mantenido en contacto con ellos a través de esta web pues es el medio más cómodo para mí.
Mi primer encuentro con Brasil fue en extremo agradable. Llegamos en la noche del viernes 2 a Porto Alegre donde nos recibió un amable Diogo -ex participante AFS en Inglaterra- para luego instalarnos en el hotel Ritter cercano a la estación Rodoviaria. Muy céntrico aunque el barrio no era de lo mejor. Partimos de madrugada a comer algo a Cidade Baixa donde tuvimos nuestro primer encuentro culinario con la cultura gaúcha y así comimos un gran sandwich con corazones de frango o sea de pollo. Ese fin de semanas nos dedicamos a recorrer la capital riograndense. Una ciudad muy interesante fundada por familias de las Azores y con influencia europea. Allí se porclamó la república mucho antes que en el resto de Brasil y por ello los habitantes gauchos se sienten muy orgullosos de su historia y cultura entre el mate, las pastas y la buena carne. El lunes en la mañana partimos a Canela a bordo de un minibus luego de pasar por el aeropuerto Salgado Filho para buscar a los amigos argentinos quienes durante la primera mitad del viaje no dejaban de conversar a viva voz -como tanto acostumbran- para luego caer rendidos debido al agotador viaje emprendido en horas de la madrugada. El lugar era muy hermoso. Una ciudad muy europea enclavada en la Sierra, similar a Pucón o Bariloche rodeada de una vegetación bastante exuberante con bosques de araucarias y otros árboles que desconozco. Un paisaje muy distinto a los que haya visto en viajes anteriores. En Canela nos juntamos con voluntarios de Brasil y Paraguay. Todos muy agradables. De hecho creo haber encontrado allí a varios amigos: Elis, Gaby, Valentina, Noli, Héctor, Susi, Guilherme, Danielle, Belén, Alice, etc. Además de los trainers muy buena onda. Trabajamos duro esos días pero al menos yo no me quejo. La comida sabrosa y la buena compañía facilitaron el aprendizaje para realizar futuros talleres de voluntarios en nuestras organizaciones y para la región. Creo haberme imbuido en materias bastante desconocidas para mi como el aprendizaje informal que espero aplicar en un futuro cercano. Además tengo la impresión que la participación de nuestro equipo chileno: Caro, Lore, Anna, Domingo y su servidor fue bastante positiva. Debo reconocer mi agrado de participar en estas instancias entre voluntarios AFS en que podemos compartir experiencias distintas, aprender en un ambiente intercultural y conocer gente nueva tan simpática. Espero tener la oportunidad de retribuir la confianza que como en otras ocasiones personas e instituciones han puesto en mí para seguir aportando a su crecimiento y proyección.

Marcelo

lunes, octubre 29, 2007

El maletín literario

Lamentablemente no he tenido el tiempo de escribir pues además de dedicar estos días a la lectura de preferencia en francés y al deporte, he sido un tanto secuestrado por Facebook.com. Se trata de un sitio de redes sociales, ya bastante popular y amigable que he descubierto gracias a amigos AFSers. Sin embargo, igualmente he estado leyendo bastante -novelas, comics, revistas y periódicos- en comparación con mis últimos meses dedicados al estudio de manuales jurídicos y fotocopias varias para mis fallidos exámenes.
Después de la oscura novela de Elfriede Jellinek, La Pianista ambientada en Viena, me trasladé ahora sí en francés al sudoeste de China gracias a La Montaña del Alma escrita por el Premio Nobel año 2000 Gao Xinjiang quien se exilió en París hacia 1987, rompiendo definitivamente con el régimen chino luego de la masacre de Tiananmen. Galardonado por "for an œuvre of universal validity, bitter insights and linguistic ingenuity, which has opened new paths for the Chinese novel and drama". La verdad es que el libro trataba de un muy interesante recorrido personal e histórico intentando recuperar la China pre-revolución cultural en el sur-sudoeste del país- pero llegué sólo hasta la mitad antes de devolverlo a la Mediathèque pues avanzaba muy lento. Actualmente estoy leyendo dos libros: una antología en français de novelas de Naguib Mahfouz, Premio Nobel egipcio y uno de mis escritores favoritos, titulada L'Amour au Pied des Pyramides y además estoy en la mitad de una apasionante novela traducida al español del inglés Ian McEwan, titulada Saturday Sábado..muy entretenida especialmente para algún neurocirujano, jajaja. El retrato psicosocial de sus personajes es apasionante. En fin, parece una gran novela.
Eso por el momento el viernes parto en viaje sorpresa a Rio Grande do Sul gracias a AFS a un "Training for Trainers" para volver de monitor de voluntarios empowered...de ahí les cuento sobre mi encuentro con Brasil.



Chile
Let them eat Kafka
Oct 25th 2007 | SANTIAGO
From The Economist print edition

The president enlists the literary critics

ASK Chileans what they are reading and the answer
will probably be Isabel Allende's “La Suma de los
Días”, a memoir by their country's best-known
living writer. If, that is, they read anything at
all: in a recent survey, 45% said they never read
books and 34% did so only occasionally.

Michelle Bachelet, Chile's president, wants to
change that. To do so, she has come up with a
scheme to give 400,000 of the poorest families a
maletín literario or box of up to nine books
each. After much pencil-chewing, a jury of
literati this month selected a list of 49 works,
from which officials will then choose those books
they think appropriate for each family (each will
get an encyclopaedia and/or a dictionary).

The list comprises fiction and poetry for both
adults and children. It ranges from Chile's Ms
Allende and Pablo Neruda to J.D. Salinger's “The
Catcher in the Rye” and Franz Kafka's
“Metamorphosis”. This is unexceptionable fare.
But is the book box the best way to achieve Ms Bachelet's laudable aim?

It could help. While some older Chileans lack
functional literacy or were alienated by a rigid
school syllabus, younger ones may be deterred
from buying books by their price. This averages
$14, higher than the Latin American average and
the equivalent of two weeks of bus fares to and
from work in Santiago. If books were cheaper,
more Chileans would read them: pirated copies
sell on pavements, while a lending library that
operates on the Santiago metro has been a big
success. With massive orders, the government
could force big discounts from publishers.

But critics see the book box as a populist
gesture. “It's like dropping bank notes out of
the sky,” complains Verónica Abud of La Fuente, a
charity that promotes reading. “Who says that a
plumber in a poor district of Santiago will
actually want to read Kafka?” For less than the
estimated $11m cost of the book box, La Fuente
has set up 60 libraries in schools and
neighbourhoods. Since only 7% of Chileans belong
to a library, there is scope for plenty more.

miércoles, octubre 17, 2007

“En el plebiscito del 88 ganó el Sí” (Entrevista a Patricio Bañados)

Entrevista a Patricio Bañados: “En el plebiscito del 88 ganó el Sí”

escrito por Felipe Portales y Jennifer Abate
sábado, 13 de octubre de 2007

Santiago.- Patricio Bañados, conductor de la Franja del NO en el plebiscito del 88, increpa a la Concertación y llega decir, incluso, que “aunque parezca increíble, luego de la llegada al gobierno de la Concertación (y digo gobierno, porque al poder no llegó) sus dirigentes me empezaron a ver como una molestia porque yo era un desagradable recuerdo de que alguna vez los compadres con los que ahora salían abrazados en las páginas sociales de El Mercurio eran sus enemigos, se suponía. Ahora no; eran todos amigos. Pinochet, de dictador sangriento, había pasado a ser una especie de abuelito de Heidi, de viejito de Pascua. Un abuelo bondadoso que, en palabras del propio Aylwin, ayudó mucho a la democracia”.


- Muchos analistas sostienen que el triunfo del No en el plebiscito, si bien significó la derrota de Pinochet, no lo fue para su obra económica, social y cultural que se mantendría hasta el día de hoy. ¿No será esa la explicación de lo que usted tantas veces ha señalado: que el haber sido el símbolo televisivo de tal campaña le produjo, paradójicamente, un grave daño en su posterior carrera profesional?

Me gustaría puntualizar que en el plebiscito del 88 ganó el Sí. Hubo más gente que votó que No, pero ganó el Sí. No sospechábamos que había un acuerdo, aparentemente previo, del cual no teníamos conocimiento y que ni siquiera podemos certificar ahora. Un acuerdo para que nada cambiara, o sea, el “gatopardo”: que las cosas cambien para que todo pueda seguir igual.

El hecho de haber sido la cara visible de la Franja del No me significó en el momento amenazas de muerte para mí y mis hijas de 14 y 16 años. “Sabemos la hora que sales del colegio”, eran el tipo de llamadas telefónicas que recibieron. Para qué decir las que recibí yo. Pero lo que puede parecer increíble es que, por lo menos, durante 10 años fui agredido innumerables veces; aunque siempre “a la chilena”, de manera cobarde. Agresiones solapadas a mí o a mis propiedades.

(Para la Concertación) yo era una molestia. Se usó mi antecedente de haber intervenido en la franja del No, y posteriormente en la Franja de Aylwin, para tener el argumento de que yo estaba minusvalorado publicitariamente y, por lo tanto, podían pagarme mucho menos que al resto en Televisión Nacional. Así lo pensó Carcuro que me dijo: “Tú debes estar ganando cinco millones de pesos”. Yo le dije: “No alcanzo a llegar al millón y medio”. Literalmente, se le abrió la boca y me dijo “pero te están estafando”. O sea que la Concertación utilizó el hecho de que yo hubiera colaborado a que ella llegara donde llegó, como un elemento para pagarme menos y para mantenerme siempre en un discreto segundo plano en Televisión Nacional.

-Es sabido que en TVN, luego del ‘90, persiste una fuerte autocensura. ¿Cuáles fueron sus experiencias fundamentales en este ámbito?

Llegué a Televisión Nacional en agosto de 1990, porque me llamó Eduardo Tironi, que había sido designado gerente de Programación y me dijo que me hiciera cargo del área cultural. Pero rápidamente me di cuenta de que me mandaban cachos, porque cualquier idea que yo proponía era rechazada. Propuse, por ejemplo, que se me entregara toda la tarde del sábado para hacer una serie de programas de contenido. Me dijeron que no.

Descubrí que no había ningún interés en el desarrollo de una televisión que le diera importancia a lo cultural. Además, al ver lo que estaba sucediendo en el país, percibí que no había el menor interés en cambiar la televisión en general. La idea era que la televisión siguiera siendo lo mismo, es decir, un elemento de distracción, más o menos frívolo, sin ninguna orientación.

A Pinochet no se lo tocaba; a los detenidos-desaparecidos tampoco. Eran temas tabú, no existían. Si a Pinochet no lo pescan los ingleses, yo creo que se muere con toda clase de honores en este país; y la tortura y las maldades no existen. Esa fue la parte mía. Yo no estaba en prensa, que es donde la cosa es más dura, porque ahí sí que tú llegas todos los días con la noticia y yo me imagino que les dirían que no, pero yo no me metía más en eso.

-¿Y los programas eran sometidos a una suerte de revisión previa, sistemáticamente?

El Mirador, por ejemplo, representó un intento de revertir la situación de autocensura y, ciertamente, abrió algunos espacios. Me acuerdo que en el programa presentamos, por primera vez, una pareja de homosexuales en Canadá. Así se mostraron varios temas. Pero sí eran sometidos a una revisión previa. Me acuerdo de un teólogo español que me dijo en una entrevista que en la Iglesia Católica, en primer lugar, el matrimonio no siempre fue un sacramento, que se convirtió en ello, para darle más categoría e institucionalidad; y que el aborto no siempre estuvo penado por la Iglesia Católica. Este tipo de cosas no iban.

-¿Cuál es la importancia que le asigna, en la construcción de sociedades democráticas, a los programas que agrupa bajo la etiqueta “cultural”?

Empezaría por decir que aquí se ha metido bajo este concepto a los programas de contenido. Lo que interesa en la televisión es tener por lo menos una parte de su programación con algún contenido significativo para la sociedad a la cual está transmitiendo, que no tiene que ser necesariamente cultural en el sentido que habitualmente se entiende, es decir, como arte o conocimiento de la historia.

Cuando yo llegué a Holanda, en 1963, en Chile ya había tres canales; en Holanda, uno. Este era ya uno de los países más ricos del mundo. Y transmitía, más o menos, desde las seis hasta las diez de la noche. Pues bien, allí en Holanda, a las 9 de la noche había clases de inglés por televisión, porque entendían que son un país pequeño, bastante aislado por un idioma hermético. Entonces, consideraban imprescindible que su población aprendiera inglés. Si tú dices eso aquí, te dicen “bueno, pero es que esos son los holandeses, los nórdicos”. O sea, me están diciendo que somos inferiores en inteligencia respecto de los europeos. En definitiva, que nosotros somos una tropa de imbéciles. Ese es el desprecio que tienen nuestras clases dirigentes hacia el pueblo chileno.

Yo encuentro que el desperdicio que se ha hecho aquí de la televisión pública es de tal magnitud, ¡qué la única palabra que se me ocurre para calificarlo es de criminal! ¡Tener un Instrumento como ése y usarlo para lo que lo usamos, es criminal! Luego te salen con que en el cable hay programas buenos. Efectivamente, en el cable hay programas muy buenos, pero éste lo tiene sólo la gente que tiene dinero. Entonces, otra vez estamos agrandando la brecha. Y la muchachita allá de provincia, lo único que ve es que hay que estar zangoloteándose a las seis de la tarde.

-¿Esto podría explicar por qué el autofinanciamiento es la regla de oro de TVN?

Claro, no deja de ser divertido que Televisión Nacional sea un ejemplo de televisión pública porque se autofinancia y para autofinanciarse no tenga nada de televisión pública. Es un chiste. Pero, además, es una mentira. Canal 13 acaba de hacer unos documentales sobre O’Higgins, Carrera y Rodríguez. El mismo Mirador llegó a tener 35 puntos. Entonces, hay mucho de mito en torno a esto. El programa de los hermanos Gedda, Al Sur del Mundo y La Tierra en que Vivimos han tenido también muy buena sintonía. Entonces, lo que pasa es que constantemente se está comparando un programa en el que se meten 200 millones de pesos, con uno en el que se gastan cinco. Así, por cierto, no hay comparación.

-¿Por qué cree usted que no se fomenta una televisión con visión de país? ¿Tal vez por una percepción diferente de lo que debería ser la televisión pública?

Me parece que se debe a que hay una gran cantidad de gente, tal vez una generación formada o que venía de antes, que no tiene conceptos éticos respecto del bien común. Desgraciadamente, hay mucha gente que está educada en otra cosa: en donde lo que hay que hacer es triunfar a toda costa, comerse al del lado, pisarlo. No tienen otro norte, no son patriotas en el verdadero sentido. Claro que si les preguntas por la bandera chilena van a decir que es la más bonita, que la canción nacional y todas esas tonterías, pero no tienen un sentido profundo de la patria como comunidad de destino.

El otro motivo es que hacer programas con contenido y bien pensados es mucho más difícil que realizar programas faranduleros. No porque se requiera más dinero sino porque necesitan mucha más inteligencia y creatividad. Porque insisto, no es televisión tener a un profesor de historia hablando una hora acerca de Diego Portales. Claro, es mucho más fácil llevar a un programa a un buen cómico, como Coco Legrand, que es fantástico, y a un par de mujeres estupendas y tener éxito. Mucho más difícil es lo otro. Entonces, se van por el camino fácil.

-Lo otro que llama la atención es la ausencia de debate sobre temas de interés público en televisión. Incluso hay programas que tuvieron éxito en su momento, como La manzana de la discordia, de Manuela Gumucio y que parece que asustaban porque eran “conflictivos”. También es impresionante que la generalidad de las teleseries son abstractas y atemporales, sin contexto histórico o político, sin conflictos sociales o institucionales.

Está todo ahí en una burbuja. No existen los problemas contemporáneos. Tampoco existe debate ni sobre materias políticas, que sería perfectamente legítimo, ni sobre tantas otras cuestiones de la sociedad que merecen una discusión.

-Por ejemplo, sobre el Transantiago no ha habido ni un solo foro…

Cuando se iban a cambiar las monedas nacionales por el euro en Europa, durante un año, hicieron un microprograma a las 9 de la noche explicándole a la gente el cambio que venía. Y fíjense que era nada más que el cambio del florín al euro. Aquí, antes del Transantiago, no se hizo un programa que dijera: “Momento, a partir de tal fecha…”.

-¿Qué le parece que una de las justificaciones para que TVN se autodenomine canal público es que cuotee su directorio y le dé la misma cantidad de tiempo en los noticiarios y en las campañas a la Concertación y la Alianza?

Esas son tonterías. La constitución del Consejo Directivo de Televisión Nacional es un disparate. Tres de un lado, tres del otro. ¿Dónde están los representantes del ámbito intelectual del país; de los científicos; del mismo sector empresarial; del sector laboral, que no lo quieren representar en ninguna parte; y de los mismos trabajadores de la televisión? Y cuando hubo gente que se interesó, como Faride Zerán y Nissim Sharim, surgieron grandes reclamos y los echaron antes de tiempo, porque estaban cumpliendo con su tarea. Y luego se preocupan de cuántos minutos le dan a un candidato y cuántos al otro. Si eso no importa nada.

-Además de lo que ha señalado, respecto de las inmensas posibilidades de capacitación que puede brindar una televisión pública, ¿qué otros temas ausentes promovería?

Por ejemplo, cuando estuve en TVN presenté una vez un proyecto de un programa para mayores de cincuenta años. Desde luego, me contestaron que agradecían mucho mi interés, pero que me fuera a la cresta, en otras palabras. Resulta que en Estados Unidos están creando un canal para mayores de cincuenta años, que son un grupo etario que crece cada vez más en proporción a la población, en todo el mundo. En relación con programas artísticos, recuerdo uno que hacía Nemesio Antúnez: Ojo con el Arte. En él se recibían dibujos de los niños de todo el país y Antúnez, que además de inteligente era muy simpático, los presentaba en forma atractiva. Imagínense al chicoco botado en Paillaco a quien, de repente, le muestran su dibujo en colores y que además le dicen: “está muy bien, usted ocupó muy bien el espacio, el color…”. Ese muchacho se va a interesar en pintar.

Por último, ustedes saben que en la educación a lo que uno puede aspirar es a tocar una mente de vez en cuando. De este modo, se podrían hacer concursos sobre música, literatura, personajes históricos y sobre tantos otros temas relevantes, que proporcionarían distracción, educación y cultura a la vez. Pero para esto hay que ser creativo, cualidad generalmente desterrada en la televisión chilena actual.

-¿Le parece que tal vez uno de los pecados de aquellos interesados en una televisión de contenido ha sido no saber integrarse a un esquema de televisión masivo y no apelar a cuestiones que le puedan resultar entretenidas a la gente?

La verdad es que el espacio que se les ha concedido es tan mínimo, por no decir inexistente, que no se les podría hacer ese cargo; porque jamás han tenido una acogida verdadera. Nunca se ha invitado a la Academia Chilena de la Lengua o a cualquier otro organismo para preguntarle qué es lo que le parecería… Jamás. No los toman en cuenta, los ignoran.

Lo que sí es cierto es que cuando tú haces un programa más serio, de más contenido, supongamos la vida de 0’Higgins, el intelectual que te “pilla” en algún errorcito se siente muy contento de poder destacarse criticando ese programa. He tenido muchas veces esa experiencia al hacer programas culturales, recibiendo un “castigo” en lugar de un aporte positivo destinado a mejorarlo.

-¿Qué otro elemento considera esencial en una televisión pública?

Yo veo como fundamental una conexión constante, de ida y vuelta, de la televisión pública con muchos estamentos de la sociedad. Que se sintieran acogidos por la televisión, que supieran que esa es su televisión.

También la televisión pública debería ser una formadora de profesionales: traer de todos los extremos del país muchachos que estén estudiando Periodismo o Realización para que hagan un perfeccionamiento. Eso, en presupuestos de la televisión, no es nada: que estén un mes en Santiago, que estén en contacto con la gente, que conozcan a las grandes figuras de la televisión, a los directores, que vean cómo se trabaja.

Los partidos políticos. ¿Por qué los partidos políticos no pueden tener, por orden, unos diez minutos una vez a la semana, para explicar su postura?

-¿Cree que una televisión pública se complementaría mucho mejor con otros emisores; organizaciones o actores sociales, más que con grandes grupos económicos?

Justamente. Una televisión pública debería recoger exactamente eso, porque los grupos económicos están representados, de partida, en la propiedad de los medios y luego, a través del auspicio, decidiendo lo que se da y lo que no se da. En cambio, ¿qué expresión tiene en la televisión el movimiento obrero chileno? O los pobladores, como les llaman ahora. Qué medio de expresión tienen, fuera de que les ponen de repente el micrófono y ahí de se hacen oír un poco. No existen para la televisión chilena los dirigentes sociales, sindicales e indígenas. Tampoco se representa a la gente de provincia: ¿qué es ser del norte? ¿Cuáles son sus problemas específicos?; ¿cuál es la realidad actual de los campesinos o de los mineros chilenos?; ¿cómo viven nuestros compatriotas del extremo sur?, etc.

-¿Alguna otra reflexión…?

Lamento que mi experiencia, así como la de muchos otros, no sea considerada para nada en la televisión pública actual. Aylwin dijo, a los dos años, “la transición ha terminado”. ¡Ha terminado! Con los asesinos caminando por la calle, mientras los periodistas que habíamos luchado teníamos que escondernos; con Pinochet como comandante en jefe del Ejército; con la misma Constitución; con tribunales militares juzgando a civiles. Es que en realidad lo único que ellos querían era estar “ahí”, cosa que a mí personalmente me importaba un pito. Yo he trabajado en muy buenos puestos en el extranjero, lo que me ha dejado un buen pasar. Así que no hablo desde la herida. Lo único que quería era que cambiara este modelo económico, que lo proclaman como un éxito. ¿Cómo puede proclamarse como exitoso un modelo que crea una de las diferencias más grandes en el mundo entre los que tienen y los que no tienen?


Entrevista publicada originalmente en el Instituto de la Comunicación y la Imagen (ICEI) de la Universidad de Chile. Cedida a Clarín por sus autores.

viernes, octubre 05, 2007

Ceremonia Aniversario del No

Tuve el honor de participar (por gentileza del presidente de la JS que me facilitó una invitación) en este emotivo acto en el ex Congreso Nacional con sendos discursos de José Antonio Gómez (Pdte. del PRSD) como vocero de la Concertación Democrática y un sentido discurso de nuestra Presidenta Bachelet. Fue hermoso recordar junto a varios de sus protagonistas, aquellos épicos momentos de los cuales fui testigo siendo sólo un niño. Espero sin embargo que al cumplirse los 20 años de este día histórico se haga en un acto multitudinario con artistas y ojalá con mayor presencia de jóvenes (eramos un puñado).







Bachelet fustiga a la derecha en aniversario del triunfo del No
(La Nacion.cl)

"Somos lo que quisiera ser la derecha y nunca ha podido ser, somos los que votamos No y luchamos contra la dictadura", manifestó la Presidenta en el discurso central del aniversario de la victoria de la ciudadanía sobre la dictadura de Pinochet.


La Presidenta Michelle Bachelet criticó hoy a la derecha al intervenir en el acto para celebrar el 19º aniversario del triunfo del No, en el plebiscito de 1988, que significó la derrota en las urnas de la dictadura militar de Augusto Pinochet.

"Somos lo que quisiera ser la derecha y nunca ha podido ser, somos los que votamos No y luchamos contra la dictadura", manifestó Bachelet durante su discurso en el antiguo edificio del Congreso Nacional en Santiago.

La Mandataria estuvo acompañada de sus antecesores en La Moneda, los DC Eduardo Frei y Patricio Aylwin, mientras Ricardo Lagos se ausentó debido a que se encuentra cumpliendo obligaciones académicas en Estados Unidos.

Bachelet manifestó su confianza en la coalición que le apoya. “Creo en la Concertación, en lo que somos y en lo que representamos para Chile hoy y en su futuro", dijo, para reafirmar acto seguido que la coalición aún tiene tareas a futuro.

“Algunos dicen que nos hemos agotado, que tal vez debiéramos dejar el poder. Eso es lo que le hemos escuchado siempre a la derecha y no por mucho que lo repita, es que tenga la razón. Hemos ido cumpliendo tareas, pero cumplir no es agotarse”, subrayó.

En este sentido, señaló también que su gobierno "cumplirá lo prometido" y añadió que la Concertación sabrá "honrar la palabra" que ha "empeñado ante el país".

Al recordar la victoria en el plebiscito, la Mandataria dijo que "hace 19 años abrimos una ventana a la democracia y con ello una esperanza para millones de chilenos y chilenas”, y dijo que fruto de ese avance “hoy tenemos la democracia que juntos hemos sabido construir, se abrieron las alamedas, la gente camina con libertad y expresa sus demandas".

Crítica a derrotistas

En tanto, el presidente del Partido Radical Social Demócrata (PRSD) y vocero de la Concertación, senador José Antonio Gómez, instó a alejarse del conglomerado oficialista a todos quienes han restado su apoyo a la conducción de la Presidenta Michelle Bachelet

"El que está cansado, el pesimista, el derrotista, que dé un paso al lado. A ratos se ven sorprendidos cuando de nuestras filas se solazan criticando la Concertación y exacerbando nuestras diferencias", manifestó.

En un tono duro, planteó en su intervención que “aquí no hay tiempo ni ánimo para el derrotismo. No hay duda de que los chilenos y chilenas confían en la Concertación más allá de encuestas más o menos".

Añadió que “cuando el cansancio nos abruma y la necesidad de la crítica destructiva aflora, es bueno mirar hacia atrás" y recordar a los muertos y desaparecidos que dieron la vida "por este sueño que es la libertad".

Tras el acto, el presidente del PPD, Sergio Bitar, manifestó que "la unidad de la Concertación es clave” tanto hoy como hace 19 años cuando se pudo derrotar a la dictadura con un lápiz y un voto.

Dijo que la victoria “debe dejarnos contentos, pero hoy tenemos un desafío mucho más grande. El momento actual no es sólo para aplaudir lo hecho, el momento actual es para enfrentar mejor los desafíos que tenemos por delante como país y espero que la fuerza que nos movió a luchar por la democracia nos mueva ahora para hacer un país mucho más justo.


Bachelet arremete duramente contra la derecha en aniversario del triunfo del No (Emol.com)

Viernes 5 de Octubre de 2007
12:39
Daniela Aránguiz, El Mercurio Online
SANTIAGO.- Con un discurso cruzado por la resolución judicial que afectó a la familia del fallecido general (r) Augusto Pinochet y duras críticas a la oposición, la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, celebró el aniversario número 19 del triunfo del No .

Flanqueada por los timoneles Camilo Escalona (PS), José Antonio Gómez (PRSD), Soledad Alvear (DC), Sergio Bitar (PPD) y los ex presidentes Patricio Aylwin y Eduardo Frei, y lejos de las conciliadoras palabras con que lanzó hace unos días la convocatoria a un "gran pacto social", la Mandataria subrayó que los partidos de la Concertación "somos lo que quisiera ser la derecha y nunca ha podido ser, nosotros votamos que No y luchamos contra la dictadura".

"Podemos mirar a nuestro hijos y decirles las cosas a la cara, orgullosos, alegres, emocionados, contentos (...) Otros no pueden decir lo mismo, y deben explicar por qué apoyaron lo que apoyaron. Nosotros no cambiamos de traje, de discurso ni de proyecto", sentenció en el acto realizado en el edificio del ex Congreso Nacional, donde -siguiendo la tónica de años anteriores- se proyectaron imágenes de la franja televisiva del No y de lo que han sido los cuatro gobiernos oficialistas.

Añadió que la mayor riqueza de la Concertación es la diversidad y la capacidad de procesar las diferencias "para construir acuerdos". "Nosotros construimos sobre bases sólidas y hacemos avanzar al país sin traumas y sin desgarros", aseveró.

A continuación, puso en duda la solidez del pacto opositor. "¿Alguien cree que tras perder las elecciones presidenciales la derecha está cada vez mejor, les parece que está cada vez más contenta, que tiene más propuestas que antes, mejor comportamiento que antes?", cuestionó.

En una fuerte defensa de su administración y de los cuatro gobernantes que la antecedieron, la Presidenta aseguró que, a pesar de las dificultades, las tareas se han ido cumpliendo y "cumplir no es agotarse". "Yo represento la herencia y el presente de todos los gobiernos de la Concertación", indicó.

"Hace 19 años abrimos una ventana a la democracia y con ello las esperanzas de millones de chilenos y chilenas", dijo, recordando que lo hicieron a pesar de que "se respiraba temor, no había ninguna libertad de expresión, ningún derecho humano estaba garantizado, todos los derechos políticos estaban conculcados, el país estaba profundamente dividido y la desigualdad social y económica era extrema".

Había temor e incertidumbre por "el dictador" y la "hoy democrática derecha", insistió, añadiendo que hace 19 años el ex Comandante en Jefe del Ejército y su entorno civil "habían planificado todo" para seguir en el poder, "pero no contaron con nuestras ganas de libertad ni con nuestra resolución inclaudicable por recuperar la dignidad de Chile".

Según dijo, desde el retorno a la democracia, la gente camina con libertad y expresa sus demandas, en Chile impera una total y absoluta libertad de prensa y, en una indirecta alusión al fallo con que ayer el magistrado Carlos Cerda dejó procesados y ordenó la detención de la viuda, los cinco hijos y el círculo más cercano del fallecido general (r) Pinochet, defendió la independencia del Poder Judicial, "cuyos fallos no dependen de ninguna influencia del Gobierno".

Polémica por artículo del FT sobre Bachelet

3 de Octubre del 2007


Bachelet en el Financial Times


por Jorge Arrate

La revista Punto Final analizó hace algunas semanas el “asesinato de imagen” de la Presidenta Bachelet. Pero han sido demasiado pocas las voces que han denunciado
claramente la intencionalidad de noticias y comentarios que apuntan, desde el inicio de su gobierno y ya antes, durante la campaña, a disminuir a Bachelet.

Machismo, dicen algunas, y también algunos, y no cabe duda que tienen razón. Chile es un país de contradicciones llamativas. Una es que la cultura nacional está aún impregnada de un grado alto de machismo y que, a pesar de ello, los chilenos elegimos una mujer como Presidenta. Se trata de un hecho histórico, de gran trascendencia en el largo plazo. Sin embargo, no significa la superación de una forma de pensar que no reconoce plenamente la igualdad social y cultural de la mujer.

Pero no es sólo eso. Tras la campaña contra Bachelet están los grandes intereses económicos que se benefician del modelo vigente e impiden que los frutos del crecimiento se distribuyan con justicia. En estos días se han levantado contra una eventual reforma que reconozca a los trabajadores los derechos laborales básicos. Hace unos meses lo hicieron ante la eventualidad que la educación dejara de ser un espacio abierto al lucro.

Si alguna duda había sobre la existencia del diseño contra Bachelet, la lectura del Financial Times del domingo pasado y su “traducción” chilena es la mejor prueba.

Estoy en Estados Unidos y sigo la prensa de acá y de allá diariamente. La semana pasada tuve la percepción que las intervenciones de Bachelet durante su viaje a Nueva York no recibían en la prensa de Chile un tratamiento afinado. Su intervención en Columbia tenía contenidos de interés que se omitían, su discurso en el lanzamiento de la Fundación Gabriela Mistral, breve pero importante, también. El texto que leyó en la comida organizada por el Foreign Policy Association y el National Endowment for Democracy, si bien relevó -a mi juicio con énfasis exagerados- los éxitos de la transición chilena, reconoció también sus falencias. Y, cuando debió responder espinudas preguntas, Bachelet no cayó en la trampa de distanciarse dócilmente de Chávez y reconoció el derecho de los trabajadores a movilizarse en defensa de sus legítimos intereses.

El Financial Times digital permite leer dos textos sobre Bachelet, uno que ha sido mal utilizado en su contra, según acaba de señalar la propia corresponsal del diario inglés a Radio Cooperativa. El otro texto, ignorado en Chile, publicado el mismo día, es escrito por la editora del Financial Times en Estados Unidos, Christya Freeland. Es una columna llamada “Jugando según las reglas de los muchachos” (“Playing by the boys rules”). Se refiere a la intervención de Bachelet en Columbia University, donde la Presidenta dice: "Si un hombre toma una decisión, él es un hombre de carácter que ha adoptado una resolución. Y si no toma una decision, él es un hombre sabio... Si una mujer no la toma, ella es incapaz de adoptar una decisión. No es sabia. Y si la toma, alguien la convenció de tomarla”. Freeland contrasta esta postura con la de la era “post feminista” en Estados Unidos, donde las banderas que levantaron las madres de las mujeres adultas de hoy han sido dejadas de lado para poner más énfasis en el “derecho a optar” como elemento central. Su conclusión es que Bachelet, con su discurso más clásico, pareciera tener razón. Freeland cita conversaciones con mujeres ejecutivas de Wall Street que, desde el anonimato, admiten que son objeto de discriminació n. Como en Chile, según el otro texto, el de Jude Webber, quien señala que las mujeres universitarias chilenas ganan sólo el 61% de lo que gana un hombre que realiza el mismo trabajo.

La pobrísima y sesgada síntesis del artículo de Webber y la ignorancia del de Freeland, conforman una paradoja: el principal diario de negocios del mundo releva en estas dos publicaciones cómo la dimensión de género impacta a Bachelet y en Chile esos contenidos se usan para castigarla… machistamente.

Machismo, intereses económicos que se sienten amenazados. Sin duda, una campaña. Pero no sólo. El incidente muestra una vez más las falencias del sistema de medios de comunicación que existe en Chile.

En este ámbito hemos sido negligentes, a lo mejor cómplices, en los gobiernos de Concertación. Cuando se realizó algún intento por buscar correcciones, como por ejemplo establecer criterios de distribución justa de la publicidad estatal que permitieran fortalecer el pluralismo regional y político de los medios, la iniciativa se entrampó por razones que desconozco.

El gobierno de Bachelet no ha abordado la materia, no obstante que fue planteada en su campaña. Uno de sus errores es persistir en esta área en la política de no hacer nada que, entre otras cosas, heredó de sus antecesores.

__________

(*) Jorge Arrate fue Presidente del Partido Socialista de Chile.
__._,_.___


http://www.ft.com/cms/s/0/acfdb4ce-6e62-11dc-b818-0000779fd2ac.html

First among unequals
By Jude Webber

Published: September 29 2007 03:00 | Last updated: September 29 2007
03:00

In a country that has been slow to empower women,
Michelle Bachelet swept to power on a platform of
social justice and gender equality. But after 18
months, is Chile's first female president already a lame duck? By Jude
Webber

Night is falling in Santiago, and the roads are
crammed with cars carrying commuters home. Shiny
new white buses bowl along avenues that seem to
lead directly to the feet of the silvery,
snow-capped mountains encircling the city. But no
one is looking at the spectacular scenery. At bus
stops, long lines of Chileans wait patiently
behind barriers for buses that appear slow to come.

I opt for the underground. There, the carriages
are clean, and the service efficient - until you
try to change lines. As I turn a corner into a
tunnel, I walk straight into a huge crowd of
people trying to inch en masse down a narrow set
of steps to the platform. "It never used to be
like this," says the woman next to me.

Welcome to Transantiago, the city's new
integrated bus and metro system, five years and
untold millions of dollars in the making.
Launched in February, it was meant to impose
order on a chaotic, unregulated transport system
which had contributed significantly to congestion
and pollution in a city of six million. Instead,
it proved a fiasco. There were too few buses,
coming too infrequently, and people had to walk
to stops on new routes that turned familiar,
no-transfer commutes into complicated journeys.

The overhaul of the capital's transport system
was devised under former president Ricardo Lagos,
but his successor, Michelle Bachelet, has become
its public face. Seven months since its launch,
it has improved but remains flawed, unpopular
and, some argue, emblematic of Bachelet's own
fortunes. She stormed into office 18 months ago,
confident and accomplished. Now, after
Transantiago, and mounting social and labour
unrest, she appears wrong-footed. Bachelet is not
the only leader to have stumbled in the early
years in office, but as the first female
president in a country where only a third of
women have jobs, her fate has taken on an operatic magnitude.

Part of Bachelet's current problems stem from how
much was expected of her when she took office in
March last year. She was a people's champion
after Lagos, the paternalistic statesman and her
political maker, but also a mould-breaker in
every way: a single mother and socialist, fluent
in five languages, accomplished in both medicine
and politics, and an agnostic in a land of
Catholics. With her cropped blonde hair, dazzling
smile and informal manner, she oozed charisma in a sea of suits.

Bachelet was elected with 53 per cent of the
vote, and a month into her term she had approval
ratings of 62 per cent. But in a poll released
this month, that figure dropped to 39 per cent.
Forty-two per cent of people disapprove of her.

Such a slide in popularity would worry any
politician, but Bachelet has pinned her political
fortunes on the people. On the campaign trail,
she promised a new, participatory style of
government that would continue pro-market
economic policies begun under the dictatorship of
Augusto Pinochet. These have made Chile
prosperous, but with an accent on social justice,
education, pension reform, welfare, research and
development and gender equality. She aims to
empower ordinary Chileans by improving education,
infrastructure and access to credit, and thus to
shatter perceptions in the country that politics
can only deliver for the rich upper class.

"She couldn't care less about political power,"
said Marta Lagos, a pollster and friend of all of
Chile's four post-Pinochet leaders. No one
concerned with power for its own sake would
voluntarily expose themselves to public ridicule
in the way Bachelet has. In March, in a televised
address, she apologised for the Transantiago
mess, admitting it was an unmitigated disaster -
particularly for the poor, who were most
dependent on public transport. The following
month, she confessed that her gut feeling had
been that Transantiago was not ready for launch,
but that she had allowed herself to be talked into it.

What might have been viewed as brave and candid
came across instead as naive. Many people equated
her touchy-feely presidential style with
incompetence. It didn't help that she had faced
protests by students pressing for free bus fares,
free college entrance exams and better school
buildings, and had acceded to most of their
demands, drawing criticism for being too
permissive and establishing dangerous precedents.

Chileans are not impressed. Bachelet, once a
ground-breaker, now finds herself described as a
lame-duck president with nearly two thirds of her term left to run.

Latin America has had a handful of female
presidents, but Bachelet was the first to become
head of a significant country in the region
without a leg-up from a politically powerful
husband. When she tried to get a job as a
physician in the 1980s, her surname was a
hindrance. A decade earlier, her father, Chilean
air force Brigadier General Alberto Bachelet,
had, amid rampant inflation and food shortages,
been put in charge of national food distribution
by Salvador Allende, the Marxist president who
took office in 1970, and whom the CIA had worked
to destabilise. General Bachelet was arrested for
treason on the day of Pinochet's coup against
Allende in 1973 and died six months later in jail
of a heart attack brought on by torture.

Michelle Bachelet was 21 at the time of her
father's death. Two years later, she and her
mother Angela Jeria, an archaeologist, were
arrested by the secret police, blindfolded and
taken to the notorious Villa Grimaldi torture
centre. They were roughed up and psychologically
tortured but were lucky: within weeks, they were
released and fled into exile in Australia, where
Bachelet's older brother Alberto had been living since the late 1960s.

From Australia, Bachelet moved to Leipzig, East
Germany, where she finished her training as a
surgeon and met and married fellow Chilean exile
Jorge Davalos, the father of her two eldest
children, now in their 20s. Returning to Chile in
1979, she won a scholarship allowing her to
specialise in paediatrics and public health, and
after the end of the dictatorship, worked as a
consultant to international agencies including
the World Health Organisation. Subsequent
military studies, including a spell at the
prestigious Inter-American Defense College in
Washington DC, paved the way for her to become
Latin America's first female defence minister in
2002, two years after she had joined Lagos's cabinet as health
minister.

Chile is widely perceived as being the most
socially conservative state in an already macho
continent. Pinochet's regime - brutal, military
and repressive - lasted 17 years until 1990,
making Chile a later convert to democracy than
neighbours which were also ruled by military
juntas in the 1970s and 1980s. It has also been
slower to empower women. There is a blanket ban
on abortion in Chile, unlike in other Latin
American countries, where it is permitted in a
handful of instances. Divorce was only introduced three years ago.

Economically, Chile's enviable income levels,
investment-grade sovereign credit rating and
solid economic performance make it the country
other Latin American nations want to be when they
grow up. But culturally, it is still behind, with
the proportion of women in politics and public
life far lower than, say, in Argentina, and fewer
women in the workforce than anywhere else in Latin America.

Still, things are slowly changing. "The fact that
Michelle Bachelet has come to government is a
trigger for that change, and a product of that
change," says Andres Velasco, the finance
minister. More women are heading households - as
Bachelet attests: she and Davalos split up in the
mid-1980s. She had another daughter, now 14, from
a later relationship but never married the father and is separated from
him.

The number of women-led homes in Chile is rising
across all social classes, and now totals nearly
30 per cent overall - up from 20 per cent in
1990. Women work and earn more than ever before,
though true equality remains a long way off.
Chilean women still only earn three quarters as
much on average as men, and the more advanced
their education, the greater the gap: a
university-educated women earns just 61 per cent
of what a similarly educated man does.

Being a woman - or as Bachelet is fond of joking
"a woman, a socialist,separated, agnostic: all
the sins together" - has shaped both the
president's agenda and her approach to politics.
She has said her style is one "which could be
characterised as more feminine, but which in
reality, I think is more modern". Even so, it's
hard to imagine a male president using the kind
of language that she sometimes does. She called a
law giving women the right to breast-feed at work
"just and beautiful", and said of her own
experiences at the hands of Pinochet's torturers
"because I was a victim of hate, I have dedicated
my life to turning that hate into understanding,
into tolerance and, why not say it, into love".

She promised to do more for women and, in her
first year, delivered not only the breast-feeding
law in a country where women complain they have
been subjected to illegal pregnancy tests at job
interviews, but also set up hundreds of nurseries
and shelters for victims of domestic violence. By
presidential decree, and to the disgust of the
Catholic Church, she made the morning-after pill
available free to girls as young as 14, Chile's
heterosexual age of consent, arguing that since
it was already available for women who could pay,
it would be discriminatory not to offer it to poorer people as well.

But her boldest move backfired. Seeking to lead
by example, she championed the cause of women by
kicking off her government with a cabinet split
50-50 along gender lines. Critics complained that
her team was mediocre, and that she was
undermining the notion of a meritocracy. She
stuck to her guns until Transantiago. In March,
her first anniversary in office, she reshuffled
her cabinet again, ejecting two senior women and
drafting in some of the old guard.

Bachelet denies her experiment with equality has
gone awry. "It's not mathematical, it's a
concept," she told me in an interview in the
Moneda Palace. "I'm not just aspiring to a
representative democracy, I'm interested in a
democracy in which men and women are well represented."

She stresses that her non-traditional approach to
politics - including bringing together diverse
"stakeholders" to discuss an issue, listening and
then deciding - is not exclusively the preserve
of women. Indeed, instead of identifying herself
with prominent peers such as Angela Merkel,
Hillary Clinton, Segolene Royal or Argentine
first lady and presidential candidate Cristina
Fernandez, she compares herself to Spain's prime
minister, Jose Luis Rodriguez Zapatero. "He's a
man and yet he has the same kind of direct, simple leadership."

Bachelet is clearly weary of, and hurt by, the
kind of double standards familiar to women
following "macho" career paths. "When President
Lagos appeared moved by something, people said,
'how great to have a sensitive president'. I
can't help my voice cracking when I'm deeply hurt
or moved by something, [so] I'm [perceived as] a
woman who can't control her emotions. If
President Lagos spoke strongly, he was a man of
character. If I do, I'm furious." She says her
pension reform bill gives the lie to critics who
believed her approach - setting up a special
council to study the issue - was typical of her
inability to take decisions. She counters that
consensus-building leads to stronger accords, and
hopes that by next July her bill, now before the
Senate, will have resulted in the biggest
shake-up of the pensions system in 30 years, with
retirees and even housewives - who have never had
pensions - receiving monthly payments of $150.

Bachelet also admits to to certain qualities
associated with alpha males. She is a workaholic,
she has a strong sense of duty and loyalty and
she is often portrayed as a micromanager who
steamrolls members of her own team, eschewing
advice and taking decisions alone. As one
minister, who declined to be named, noted drily:
"Sometimes officials can be surprised by
decisions they were not consulted about."

Her troubles didn't end with the Transantiago
apology. A five-week pay strike by subcontracted
workers at the country's state copper giant,
Codelco, overlapped with a strike at the major
Collahuasi mine and suggested rising union
activism. A large demonstration in Santiago last
month was called by an umbrella trades union
group, her supposed allies, and attended by
members of her coalition. Moreover, Chile has
been subjected to gas shortages from its sole
supplier, Argentina. And inflation is at a
six-year high. "She's only surviving without any
worse problems because Chile is awash in money,"
said one investment banker, referring to a bonanza of revenue from
copper.

It would be wrong to lay too much blame at
Bachelet's door. She is the fourth consecutive
president of the Concertacion, which came
together to oppose Pinochet, and which is
beginning to look tired after two decades in
power. Cracks are appearing among its members,
and it has been hit by a scandal over $800,000
that appears to have been siphoned off from a
government sports agency and which the opposition
says was funnelled into Concertacion political
campaigns. (The scandal does not implicate
Bachelet.) Genaro Arriagada, a veteran Christian
Democrat and former minister, says: "There are
two crises here. She has serious problems, but it
would be just as unfair to blame Bachelet for
everything as it would be to say this is a crisis
of the Concertacion in which Bachelet plays no part."

The jury is still out on whether the Concertacion
will succeed in reinvigorating itself against the
expected onslaught of billionaire businessman
Sebastian Pinera in the 2010 presidential
elections, in which Bachelet cannot stand.
Nevertheless, what some women's groups feared may
have already come true: a poor performance by
Bachelet will almost certainly make it harder for
another woman, such as Christian Democrat leader
Soledad Alvear, to follow in her footsteps in the near future.

Can Bachelet recover? She says a pioneer has to
be patient, but even her supporters say it's
going to be tough. With a four-year term instead
of the six that Ricardo Lagos enjoyed, and
midterm elections next year, she has precious
little time left to turn things around. And yet
whatever happens, all sides credit her with
humanising politics. "She's changed things much
more than people want to accept," said Marta
Lagos. "I'm not sure her style will endure... but
there will, in Chile, be a before and after Michelle Bachelet."

Jude Webber is an FT correspondent based in Argentina.

Copyright The Financial Times Limited 2007

DSK


Creo que a Dominque Strauss-Kahn aun hay que dejarle el beneficio de la duda. Tiene fama de ser un político serio e intelectualmente capaz en el ámbito económico pero debemos esperar aun para criticar su conducción al interior del IMF institución ya bastante desprestigiada.
Quizás habría sido mejor que ayudara en la recuperación del PSF.


DSK

Escribe Luis CASADO - 03/10/07

Dominique Strauss-Kahn -mi “compañero” del Partido Socialista Francés en el
que ambos militamos-, fue elegido director del FMI y no sé si reír o llorar.

No tanto porque su candidatura fue oportuna y oportunistamente apoyada por
Sarkozy, dedicado a dar vuelta socialistas tan ansiosos de darlo todo por la
república que no dudan en colaborar con gobiernos de derecha.

Ni siquiera porque DSK había prometido obrar en cuerpo y alma por la
modernización y la reconstrucció n del PSF hasta el momento en que Sarkozy le
puso el hueso del FMI en las narices, sino porque DSK, al que se le reconoce
inteligencia y competencia, comienza por hacer declaraciones huevonas como
si ellas fuesen una condición sine-qua-non para merecer la función o se hubiese
contagiado de vitoriocorbitis lo que viene a ser lo mismo.

Interrogado por el vespertino “Le Monde” que le pregunta qué puede
justificar esta “reorientación” de su carrera que le mantendrá alejado de la
política francesa, DSK responde literalmente: “¿Qué es la política para mí?
Defender las convicciones en las cuales se cree y ponerlas en aplicación cuando
se puede”.

Leyendo esto cualquier despistado se asusta, va y piensa que DSK va a
aplicar sus convicciones socialistas en el FMI, y ya te imaginas la tembladera.

Craso error: las convicciones “socialistas” de DSK, un socialdemócrata
asumido y autoproclamado, son las que le llevaron, en tanto ministro de finanzas
del gobierno que encabezó Lionel Jospin, a privatizar tanto y en tan poco tiempo
que la derecha francesa reconoció que nunca hubiese soñado con que fuese posible
hacerlo.

DSK pretende haber obtenido el apoyo de los países “emergentes y los países
pobres” gracias a una campaña de 100 mil kilómetros, antes de recordar que
por acuerdo tácito entre los EEUU y Europa los primeros se reservan el Banco
Mundial y los segundos el FMI, sin importarles un pepino la opinión del tercer
mundo.

Y es gracioso que DSK pretenda que tal acuerdo “no tiene razón de ser”, y
que cualquier país de los 185 estados miembros pudiese pretender que uno de sus
ciudadanos dirija el FMI si es competente para ello, porque al mismo tiempo
precisa: “Yo podría haber pasado el verano en vacaciones y esperar ser
designado, simplemente porque soy europeo”.

En un discurso que tiende asintóticamente hacia el delirio DSK se asigna una
misión inédita para un organismo como el FMI, cual es la de “regular la
mundializació n para reducir los aspectos negativos”, y aquí es donde uno
piensa que DSK se está pitorreando del personal y nos está subiendo amablemente
al columpio.

Porque el FMI traicionó la misión que debió ser la suya desde el día de su
nacimiento y durante décadas no ha sido sino un instrumento al servicio de
las potencias financieras mundiales a tal punto que economistas no menos
distinguidos que DSK, los premios Nóbel de economía Edward Prescott y Joseph
Stiglitz (el primero republicano, el segundo demócrata), han sugerido
eliminarlo.

Habida cuenta de los mecanismos de control que hacen de los EEUU y de los
mercados financieros los verdaderos patrones, reformar el FMI para que sea
“la propiedad del mundo entero”, como pretende DSK, revela que el nuevo director
cree en los cuentos de hadas tipo Amélie Poulain o bien que no tiene una muy
alta opinión de la inteligencia humana.

Mientras tanto, gracias al “pragmatismo” de los socialistas que como DSK
allanaron el camino, Sarkozy puede continuar tranquilamente la obra de
destrucción de los servicios públicos y de lo que queda del patrimonio
industrial y científico francés.

Aquellos que están en el secreto de los dioses afirman que DSK -cuyo pituto,
el mejor pagado de Washington, dura cinco años-, aun alberga la esperanza de ser
elegido presidente de Francia en el año 2012.

Probablemente para “reducir los aspectos negativos” de las políticas que
Sarkozy, el padrino de su llegada al FMI, habrá puesto en práctica entretanto.

Estas últimas fueron definidas por un ilustre predecesor de DSK en el FMI,
el inenarrable Michel Camdessus, un “socialista de tipo liberal” según su
propia definición: aumento de la jornada laboral, disminución del salario
mínimo, reducción del gasto fiscal, privatización de los servicios públicos,
flexibilizació n del mercado del trabajo, subvenciones a las empresas,
semana de trabajo de siete días por semana para el comercio, reducción del
número funcionarios (en la salud y en la educación especialmente) , jubilación a
65 años en vez de 60 actualmente, en una palabra hacer de la pobre Francia un
país rico y pujante como Chile.

Tal vez por eso DSK vino a la copia feliz del Edén a esperar su designación
en el FMI: para impregnarse de las sanas políticas que conducen al crecimiento,
al ahorro fiscal, a la educación al fiado, al plan Auge y al Transantiago.

Después de sus hazañas en el FMI, y de haberse ganado el apodo de “el
experto que se equivoca siempre”, Michel Camdessus pasó directamente al Vaticano
y al Opus Dei.

Lo que prueba que el FMI puede llevar a todo, incluso al cielo.

jueves, octubre 04, 2007

La Junta Militar birmana detiene a centenares de personas para aplastar la 'revolución azafrán'

La Junta Militar birmana detiene a centenares de personas para aplastar la 'revolución azafrán'

ÁLVARO DE CÓZAR (ENVIADO ESPECIAL) - Mae Sot - 05/10/2007

El jefe de la Junta Militar que gobierna Myanmar (antigua Birmania), Than Shwe ha aceptado reunirse con la premio Nobel de la Paz y líder de la oposición Aung San Suu Kyi, por primera vez en los 15 años que lleva al frente del régimen. El encuentro, anunciado ayer por la televisión estatal, está condicionado a que la activista, líder de la Liga Nacional para la Democracia, que lleva casi dos décadas en arresto domiciliario intermitente, abandone su "postura de confrontación contra el régimen".

Frente a este único logro de la diplomacia de la ONU, los militares birmanos han aplastado casi definitivamente la llamada revolución azafrán, comenzada hace unas semanas por los estudiantes, y encabezada luego por los monjes budistas, con la detención de cientos de personas en los últimos dos días. La mayoría de los rebeldes que han protestado en las calles a favor de la democracia y contra las represalias de la dictadura han sido encarcelados. Los hombres de Than Shwe también están deteniendo a los acusados de colaborar con la disidencia o de pasar información a los medios occidentales, a los que el régimen prohibió la entrada en la antigua capital, Yangon (antes llamada Rangún). Se calcula que unas 6.000 personas pueden haber sido apresadas. Los medios estatales reconocen 2.000 detenidos.

En Mae Sot, ciudad tailandesa fronteriza con Myanmar, algunos ex presos políticos insistían ayer en que las protestas no terminarán hasta que haya democracia en el país. Algunos de ellos señalaban que un número indeterminado de birmanos podría llegar a Tailandia huyendo de las represalias.

Pese a la situación, el ambiente en Myanmar es "tranquilo, quizá demasiado para lo que está pasando", aseguraba un empresario occidental por teléfono. "Es raro. La gente no sale a la calle y todo parece demasiado en calma", comentó. Según dijo, muchos diarios están cerrando, las calles están vacías y la gente tiene miedo a comentar lo ocurrido. Para los ciudadanos que se unieron a las protestas, lo que ha ocurrido es una revolución aplastada por los militares con violencia y unos 300 muertos (oficialmente, sólo se reconocen 16).

© Diario EL PAÍS S.L. -

El "museo de los horrores" de los opositores birmanos (artículo de El País.es)



El 'museo de los horrores' de los opositores birmanos

Una asociación de presos políticos denuncia los abusos y torturas cometidos en las siniestras prisiones de la dictadura

ÁLVARO DE CÓZAR (ENVIADO ESPECIAL) - Mae Sot - 04/10/2007

Durante años, el preso Aung Kyat Do vivió con una extraña duda sobre uno de los castigos a los que sus carceleros le sometían en la prisión de Insein. Cuando los funcionarios le encadenaban al suelo de rodillas y lo exponían al duro sol de Birmania, Aung no sabía si era mejor que le cubrieran la cabeza con una capucha de tela o si era preferible que se la dejaran al sol. Ésa, dice Aung, era una de las cosas en las que gastaba 23 horas y 14 minutos de cada uno de los días que pasaba encerrado en una de las celdas de Insein.

"Creo que todo lo que pasaba allí era igual de malo. Menos los 46 minutos restantes, que utilizábamos para lavarnos y para comer". Aung fue encarcelado por el régimen militar que gobierna en Myanmar (antigua Birmania) en 1988, durante una revuelta popular estudiantil similar a la que se ha vivido estos días en la antigua capital del país, Yangon. Las protestas de entonces acabaron con 3.000 muertos y miles de detenidos que fueron distribuidos por 43 prisiones. A Aung le encerraron en la temida Insein y allí pasó 17 años hasta que el jefe de la Junta Militar, Than Shwe, le liberó en una amnistía general. "Sí, me liberó él, un buen hombre, ¿verdad?", ironiza.

Su relato es más sobrecogedor en el lugar en el que lo cuenta, el centro de la Asociación de Ayuda a Presos Políticos, una especie de museo de los horrores que muestra toda la documentación que la disidencia ha podido recabar en los últimos años. Es sólo una pequeña sala de una casa en las afueras de la ciudad tailandesa de Mae Sot, a unos cuatro kilómetros de la frontera con Myanmar, pero todos los detalles han sido cuidados para explicar cómo se las gasta el régimen. Aung señala en una maqueta de la prisión de Insein los barracones en los que estuvo encarcelado; en otra, cómo vivían hacinadas hasta ocho personas en las celdas; luego las fotos de los disidentes asesinados; las de los monjes que fueron detenidos, y las de los estudiantes abatidos.

No han querido disimular la crudeza y por eso muestran una imagen de un niño tirado en el suelo con la cabeza abierta por un disparo, otra de un adolescente apaleado por los soldados y una en la que se ve a unos hombres arrodillados pidiendo clemencia ante quienes están a punto de dispararles. Bajo alguna de estas fotos se puede leer: "Todo el mundo puede ser detenido en cualquier momento".

"Ésta ha sido nuestra historia y la gente de todos los países tiene que conocerla. No debería repetirse, pero es lo que está pasando estos días, una vez más", señala Aung. Por aquel entonces, contaban con menos medios. Tenían imágenes, pero no llegaron a todos los rincones del mundo. "Ahora sí. Da lo mismo que el Gobierno pegue a los que llevan cámaras y se las quiten, da lo mismo que corten Internet".

El museo muestra también documentos que sirven para contar la historia mil veces contada de la habilidad humana para salirse con la suya incluso en las peores situaciones. Por ejemplo, cómo recibían miniperiódicos enrollados en filtros de cigarros. "El espíritu de la disidencia vive en las noticias que nos llegan de la gente que está presa y que no deja de luchar", afirma. Este pequeño hombre de Yangon tiene 40 años. Es extremadamente menudo, sin apenas arrugas en la piel, con unos ojos vidriosos y hundidos, una boca con varios dientes menos y una piel que transpira todo el rato. "Una vez cometí un error. No recuerdo qué, pero me mandaron al corredor de la muerte [el lugar donde se torturaba]. Me dejaron encadenado en la posición de rodillas y me dijeron que bajara la cabeza. Yo me arrodillé, pero en lugar de bajar la cabeza me quedé mirando al guardia. Me molieron a palos hasta que la agaché".

La represión del Ejército birmano sobre la población ha sido estudiada por la asociación de Aung con la edición de dos libros que recogen cientos de testimonios y fotos de los excesos carcelarios en Myanmar. La asociación trata de ayudar también a quienes, aunque ya libres, padecen secuelas de las húmedas celdas del país. Uno de esos libros, Ocho segundos de silencio, denuncia que en algunas prisiones también se practicó la tortura con electrochoque. "Fueron muchos los excesos que vivimos, pero me importan aún más los de ahora. Creo que esta vez sí nos van a escuchar. Los monjes han estado apoyándonos y la gente sabe lo que hacen los militares".

Cuando a Aung se le pregunta si no es demasiado optimista, este joven héroe de la resistencia en Birmania sonríe y dice: "He estado 17 años en un agujero y he salido vivo de allí. Cómo no voy a ser optimista". En la anterior matanza de Myanmar cayeron 3.000 personas. Las cifras oficiales de la actual revuelta hablan de tan sólo 16 muertos, algo que ha sido cuestionado por todos los organismos internacionales, que hablan de centenares de víctimas. "Da igual", concluye Aung, "esta vez lucharemos hasta el final". Su nombre significa en birmano ganador.

© Diario EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200

domingo, septiembre 30, 2007

El Enviado Especial de la ONU se reúne con Aung San Suu Kyi





Tras el encuentro, Ibrahim Gambari ha vuelto a Napydaw | Pequeños grupos protagonizan nuevas protestas

Rangún. (EP/AP).- El enviado especial de la ONU para Birmania (Myanmar), Ibrahim Gambari, se reunió hoy con la líder del movimiento democrático birmano, Aung San Suu Kyi, en Rangún y después regresó a la capital, Napydaw, para volver a hablar con la Junta Militar del país.



Fuentes diplomáticas dicen que Gambari ha vuelto a Napydaw, de donde salió esta mañana, para hablar con el "hombre fuerte" del régimen militar, el general Than Shwe.

Según fuentes de la ONU, Gambari se entrevistó hoy con el primer ministro interino, el general Thein Shein, y con los titulares de Cultura, el comandante general Khin Aung Myint, y de Información, el general de brigada Kyaw Hsan, además de con altos funcionarios de Asuntos Exteriores, pero no con el canciller.

El portavoz de la Liga Nacional por la Democracia (LND), Nyan Win, dijo que, como en ocasiones anteriores, habrá que esperar a que Gambari salga del país para que pueda contar sus conversaciones en Birmania y si su objetivo principal, el cese de la represión de las manifestaciones antigubernamentales, se ha conseguido, según radio Mizzima.

El enviado especial de las Naciones Unidas, que encabeza una misión de dos personas, llegó el sábado a Rangún y, después de que le informasen de la situación, viajó directamente a Napydaw, la nueva capital del país estrenada hace dos años.

La última vez que Gambari visitó el país fue en noviembre de 2006 y se reunió con la Junta Militar y con Suu Kyi sin conseguir ningún avance aparente en la reconciliación nacional, la democratización, la liberación de la líder del movimiento birmana, bajo arresto domiciliario desde 2003, o en la excarcelación del millar de presos políticos que encierran las cárceles birmanas.

Las movilizaciones populares en Birmania comenzaron el 19 de agosto pasado en protesta por las subidas de los precios de los combustibles.

Los monjes budistas se pusieron al frente de las manifestaciones el 17 de septiembre y comenzaron a encabezar a diario marchas pacíficas que llegaron a congregar a más de 150.000 personas tan sólo en Rangún, el día 25, la misma jornada en que el Gobierno, prohibió las reuniones públicas e impuso el toque de queda.

Desde el miércoles pasado, cuando empezó la dura represión y los arrestos, han muerto al menos 16 personas y más de 1.200 han sido detenidas.

Entre las víctimas mortales hay un número no determinado de bonzos y dos extranjeros, uno de ellos un reportero gráfico japonés.

Birmania está gobernada por los militares desde hace 45 años y no celebra elecciones parlamentarias desde 1990, cuando el partido oficial perdió estrepitosamente ante la LND, unos comicios cuyos resultados desacataron los generales.

Nuevas protestas esta mañana
Por lo que a disturbios se refiere, la noche en Rangún ha sido la más calmada de esta semana, dado que la Junta Militar ha redoblado la seguridad en todas las calles y ha incrementado los bloqueos en la Avenida de la Universidad que lleva a la residencia de la activista detenida, con la colocación de alambradas y protecciones de madera en las calles adyacentes.

No obstante, pequeños grupos de personas se manifestaron esta mañana en las calles de Rangún y Mandalay, las dos ciudades más importantes de Birmania (Myanmar), para intentar organizar una nueva jornada de protestas contra la Junta Militar.

La brutal represión de las fuerzas de seguridad contra las protestas pacíficas iniciadas por los monjes budistas que ha causado al menos 16 muertos, unos 200 heridos y más de 1.200 detenciones.

Los monasterios budistas de Rangún están cercados para impedir que los monjes salgan a las calles a encabezar las protestas y hay una fuerte presencia de soldados y agentes antidisturbios en las pagodas de Shwedagon y Sule, en el casco viejo de la ciudad, los lugares preferidos por los manifestantes. Unos 20.000 soldados han entrado en la ciudad entre anoche y esta madrugada para reforzar la seguridad.

En las dos últimas jornadas, la Junta Militar respondió con rapidez y dureza a las manifestaciones e impidió que prosperasen desde el comienzo.

Al menos 16 personas han muerto en Rangún, entre ellas dos extranjeros y varios monjes, desde que el Gobierno prohibió las reuniones públicas y decretó el toque de queda en esta ciudad y en Mandalay, el martes pasado.

En Mandalay, a unos 600 kilómetros al norte de Rangún, un grupo de civiles con el retrato de Buda marchaban por la ciudad, donde los cuerpos de seguridad tienen establecidos cercos en los monasterios y controles en las calles.

El movimiento de manifestantes en Rangún se produce tras la llegada a la urbe del enviado especial del secretario general de la ONU para Birmania, Ibrahim Gambari, quien, según fuentes diplomáticas, se reunió hoy con la líder del movimiento democrático birmano y Premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi.




Myanmar's protests

On the brink
Sep 27th 2007 | BANGKOK AND YANGON
From The Economist print edition




How Myanmar's people rose up against its regime—and the regime rose up against its people

Get article background

THERE are reckoned to be 400,000 monks in Myanmar (formerly known as Burma), about the same as the number of soldiers under the ruling junta's command. The soldiers have the guns. The monks have the public's support and, judging from the past fortnight's protests, the courage and determination to defy the regime. But Myanmar's tragic recent history suggests that when an immovable junta meets unstoppable protests, much blood is spilled. In the last pro-democracy protests on this scale, in 1988, it took several rounds of massacres before the demonstrations finally subsided, leaving the regime as strong as ever. By September 27th, with a crackdown under way, and the first deaths from clashes with security forces, it seemed hard to imagine that things would be very different this time.

One genuine difference is that, in the age of the internet and digital cameras, images of the spectacular protests in Yangon, the main city, have spread at lightning speed across Myanmar itself, encouraging people in other towns to stage demonstrations of their own; and around the world, bringing the crisis to the attention of leaders as they gathered in New York for the United Nations General Assembly. The remarkable images from Myanmar have meant that, for a while at least, a country that has been brutalised and pauperised by a callous and incompetent regime for 45 years has the attention it deserves.

The latest round of protests began last month, after the government suddenly imposed drastic fuel-price rises. At first, the demonstrations, organised by veterans of the students' movement that led the 1988 protests, were fairly small. The regime arrested many leaders and sent plain-clothed goons to beat up demonstrators. It looked as if the protests might fizzle until, earlier this month, soldiers fired over the heads of monks demonstrating in the central town of Pakkoku. Some reports said monks were also beaten and arrested.

In Buddhist tradition, monks are rather different from in the West: large numbers of young men don russet robes for just a few years. So they are more integrated into the wider society, and more influential.

The clergy demanded an apology, setting a deadline of September 17th. The next day, their demand having been ignored, they took to the streets. They also, in effect, excommunicated the military and their families by announcing they would refuse to accept alms from them—a serious matter in a devout country.


Setting out at 1pm each day from the golden Shwedagon pagoda—Myanmar's most sacred shrine—a seemingly endless line of shaven-headed monks, many barefoot, has passed through the streets of Yangon. At first the monks limited themselves to chanting prayers and discouraged the public from joining them. But on September 22nd a hitherto unknown group, the All Burma Monks' Alliance, called on people to “struggle peacefully against the evil military dictatorship”. After this, large numbers of ordinary Burmese joined in, many linking hands along the route of the monks' procession. The monks' chants became overtly political, including the cry, “democracy, democracy”.

At first, the regime dithered. It fired tear-gas canisters at one of the first monks' protests, in the western town of Sittwe. But for the next few days, its forces stayed out of sight. On September 22nd, to their astonishment, a group of monks and laymen was allowed to pray outside the normally heavily guarded home of Aung San Suu Kyi, the leader of the opposition National League for Democracy (NLD) and icon of Myanmar's struggle for democracy. Though Miss Suu Kyi is under house arrest, she was able to walk to her gate and, in tears herself, greet the tearful protesters.

Miss Suu Kyi's public appearance—her first since she was detained four years ago—proved a boon to the demonstrators. On Monday (September 24th) the protest in Yangon was said to be 100,000-strong. Monks waved the red “fighting peacock” flag, the emblem of the students who led the 1988 protests.

That night the regime broke its silence at last. On state television and radio, it warned of unspecified action “according to the law” if protests continued. The next day the protesters defied the threat, staging a demonstration at least as big as Monday's. As on previous days, the young monks were marshalled along the route by older ones with megaphones, followed by a vast throng of ordinary Burmese, and the odd government spy.

Those taking part were enormously moved by the defiance they achieved, as if that were an end in itself. Yet no one The Economist spoke to believed the government would yield; they were marching less in hope than in anger and despair. “I don't think we can defeat the government; I can't imagine what will happen,” said one young woman, “But we hope. We hope for the success of our revolution.”

Soon after Tuesday's march ended, troops and riot police moved in to positions around Yangon. The junta hunkered down for talks in Naypyidaw. That is the remote new capital the paranoid regime has built itself in the centre of the country for obscure reasons (perhaps on the advice of its soothsayers, or in fear of an American invasion, or of just this sort of popular uprising). Britain's ambassador, Mark Canning, went there and met two deputy ministers. He said they were under the illusion that the protests had been stoked by “meddling” foreign powers. Miss Suu Kyi was reported to have been moved to the regime's dreaded Insein prison.

On Wednesday the authorities announced a two-month night-time curfew and troops surrounded monasteries in Yangon. But swarms of protesters again poured on to the streets, defying tear-gas, warning shots and baton charges. The first deaths, including of monks, were reported. On Thursday, troops burst into monasteries around the country to make arrests but, again, this did not stop monks and laymen from hitting the streets, where riot police shot at them.

Dream on

In 1988, when protests also had an economic basis, monks took an active part. They did so again in 1990, after the regime called an election and ignored the result (a landslide victory for the NLD). But this time they are in the vanguard. Given the reverence they are accorded by the predominantly Buddhist public, they will be harder for the regime to dismiss as criminals and subversives.

It is unclear who is leading the monks' protest movement, says Aung Naing Oo, a political analyst and veteran of the 1988 student movement. But, he says, they seem well organised. Some of the clergy's top leaders on the State Sangha Council have been bought off by the regime. Others, though, seem sympathetic to their young disciples. At the very least, says Mr Oo, it can be assumed that the protesting monks have the blessing of the abbots in charge of the monasteries. The raids on the monasteries seem designed to smash this source of resistance.

The tatmadaw (armed forces) did not hesitate to arrest, beat and jail monks in 1988 and 1990. But this time, not only are the monks (and many Buddhist nuns too) leading the protests, but the numbers taking part are also far larger than before. Furthermore, the army has changed. In 1988 it was mostly professional and had recent experience of waging war against Myanmar's sizeable ethnic-minority militias. Since then its numbers have been greatly expanded through conscription, which means many of today's soldiers are ill-trained peasant boys, whose families will have suffered from the regime's colossal incompetence. Ironically, the army's success in forcing many of the armed ethnic insurgencies to accept ceasefires has left it with few soldiers with much real experience of fighting.

The regime may be trying to calibrate its response to the protests, using limited force at first to quell opponents. That said, it still has elite disciplined units which would be unlikely to flinch if ordered to open fire on unarmed monks and nuns.

If there are any cracks in the junta's unity, nobody outside knows about them. General Than Shwe, the 74-year-old paramount leader, is rumoured to be gravely ill but it is assumed that, when he goes, his replacement will be just as thuggish. Taking account both of the expanded army and of the sizeable ethnic militias, Myanmar is one of the world's most militarised countries, notes Martin Smith, a writer on the place. The junta's leaders, pointing to the country's chaotic period of parliamentary democracy between independence in 1948 and the military takeover in 1962, sincerely believe the army is the only institution capable of holding Myanmar together. They are determined to cling to power whatever the cost.

It is just possible, however, that the regime may match violence with concessions. Earlier this month, it wrapped up, after 14 years, a national convention to draft the guidelines for a new and supposedly democratic constitution. In fact, the new charter would leave the army in charge and political rights severely curtailed. But its precise wording has not yet been decided and the next steps towards implementing it are uncertain. This leaves scope for promises of progress, in the hope that this will weaken the protests.

A bloody dawn?

Few demonstrators would trust such promises. But, combined with a stranglehold on the monasteries, and other repressive measures aimed at whittling down the numbers of protesters, they might be enough to show, once again, that resistance is futile. Back in 1988, at the peak of the protests, even as soldiers were mowing down the crowds, many Burmese felt sure the rotten regime was ready to collapse under the unstoppable force of “people power”, as the Marcos regime in the Philippines had two years earlier.

Even if the regime does crumble and the junta stuffs its bags with gemstones and heads for exile, Myanmar's troubles would still be daunting. Many of the ethnic minorities continue to distrust the majority “Burmans”, even including the democrats. And the NLD has been gutted by years of oppression. Miss Suu Kyi, inspiring figure though she is, is an untested leader who has perforce been woefully out of touch with events.

As in 1988 and 1990 the Burmese people have shown they want to choose their own leaders. In the past they did not fully reckon on the ruthlessness of the people they were up against. One day, as with all tyrannies, Myanmar's will fall. But much blood may flow before that day dawns.

viernes, septiembre 28, 2007

El pueblo birmano entre la rebelión y la decepción

Al parecer sólo con una ya tardía reacción del Consejo de Seguridad de la ONU -pese a la resistencia de Rusia y China- podría frenar la represión ejercida por el régimen militar birmano en contra de los manifestantes. La Junta Militar estaría detrás de la caída de la principal conexión a Internet del país deseosa de que la comunidad internacional permanezca ignorante de los acontecimientos tal como sucedió en 1988 cuando la revuelta popular fue sofocada a sangre y fuego y donde se estima unas 3,000 personas habrían fallecido. Se requiere de la colaboración de los socios principales de Birmania: India, Rusia y China. Pero estos últimos califican los últimos acontencimientos y la represión militar como "internal affairs" como problema interno...como si los derechos humanos fueron algo negociable diplomáticamente o estuvieran a la libre disposición de los gobernantes. Al parecer luego de más de 60 años desde la fundación de las naciones Unidas y en vísperas del sexagésimo aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos algunos gobernantes no entienden la importancia de la protección de estas libertades y garantías básicas basadas en la dignidad porpia de todo ser humano.

MSN

Artículo de Radio France Internationale


Birmanie
La junte censure Internet

Vendredi, la junte birmane a coupé la principale liaison Internet du pays et fermé les cybercafés de Rangoon. Elle veut empêcher la diffusion, hors de Birmanie, d'informations, de photos et de vidéos sur la répression en cours depuis trois jours.


Le site Irrawaddy : http://www.irrawaddy.org/.


Vendredi, troisième jour de répression en Birmanie. La junte militaire tente, depuis mercredi, de faire taire le mouvement de protestation pacifique lancé par les moines la semaine dernière et largement suivi par la population. Malgré une dizaine de morts annoncés par les autorités en deux jours, des manifestations ont, une fois de plus, eu lieu à Rangoon et à Mandalay, les deux plus grandes villes birmanes. De leur côté, les autorités, qui ont déclaré un couvre-feu, ont aussi coupé la principale liaison Internet du pays. Un responsable birman des télécoms a attribué le problème à « un câble sous-marin endommagé ». Mais une source occidentale « fiable », selon l’AFP, a indiqué que la coupure aurait été ordonnée par la junte qui cherche à empêcher la diffusion, hors de Birmanie, d'informations, de photos et de vidéos sur la répression en cours. La junte « tente d’imposer un huis-clos », dénonce Reporters Sans Frontières (RSF). Alors que la répression « s'accélère », « le flot d'informations se tarit » et « il y a urgence à aider les journalistes birmans et étrangers afin qu'ils puissent continuer d'accomplir leur devoir », souligne l’organisation.

Jusqu’ici, et contrairement au mouvement démocratique réprimé dans le sang en 1988, les images de la « révolution safran » et de sa répression étaient accessibles au monde entier. Les téléphones portables, caméras numériques et blogs ont aidé les Birmans à passer à travers les mailles de la censure et les 200 cafés Internet ont permis aux étudiants de transmettre photos et vidéos quasiment en direct. « Les jeunes savent comment échapper aux contrôles sur l’Internet. Nous avons reçu des images de Rangoon mais aussi de Mandalay », rapporte Aung Din, directeur de « US Campaign for Burma », un groupe d’opposition au régime birman installé à Washington. « En 1988, nous n’avions pas ces moyens pour faire sortir nos messages de Birmanie. Personne dans la communauté internationale n’avait été au courant des premières manifestations. Cette fois, le monde entier est informé, quelle différence ! » Pour Said Win, rédacteur en chef de Mizzima News, « c’est vraiment le résultat de la globalisation ». « Que la junte le veuille ou non, le gouvernement ne peut plus isoler le pays du reste du monde ».

Journalistes sous pression

« L’Internet birman est plus contrôlé que le Net chinois ou vietnamien », analyse RSF qui affirme vendredi que tous les cybercafés de Rangoon ont été fermés. Ces derniers jours, « le réseau Internet est très lent et de nombreuses lignes de téléphones portables ont été coupées. Malgré ces restrictions, des images et des informations continuent à sortir du pays grâce aux journalistes étrangers présents dans le pays et aux journalistes birmans », note l’organisation. Matériel confisqué, lignes téléphoniques placées sur écoute, interrogatoires, agressions… RSF dénonce les pressions exercées ces dernières semaines sur les journalistes locaux. Des pressions qui ont contraint plusieurs groupes de presse privés à suspendre leurs publications, « parce qu’elles refusaient de publier la propagande gouvernementale », explique, vendredi, un responsable de la profession à l’AFP. RSF s’est aussi indignée de la mort, jeudi, du journaliste japonais Kenji Nagai, tué par balle lors d’une manifestation à Rangoon.

Très peu de visas presse étant accordés aux journalistes étrangers et les professionnels birmans étant sous haute surveillance, beaucoup d’informations et d’images proviennent de citoyens ou de journalistes non professionnels. Le quotidien The Irrawaddy note l’émergence de « citoyens-reporters ». « Nous recevons des photos de gens qui ont des comptes mail privés sur Skype ou Gmail. Ils ne font pas grand cas du risque qu’ils prennent en faisant ça car ils veulent montrer au monde ce qui se passe », explique le rédacteur en chef du journal. C’est ce courage citoyen qui alimente les sites Internet basés à l’étranger, comme The Irrawaddy. Avec les événements récents, ce journal de référence fondé en 1992 par des Birmans en exil, revendique plus de 22 millions de clics ce mois-ci, plus du double de son chiffre habituel. Des connexions qui ont même fait exploser son serveur.

Les internautes sont déçus

D’autres supports relaient une information venue de l’intérieur, comme Mizzima News, site web d’opposition basé en Inde, Mandalay Gazette, installé en Californie, ou encore la Democratic Voice of Burma (DVB), qui émet depuis Oslo. La DVB s’appuie sur une trentaine de journalistes travaillant clandestinement en Birmanie et qui déploient des trésors d’ingéniosité pour exfiltrer les informations. Khin Maung Win, directeur adjoint de la DVB, explique qu’ils utilisent des téléphones satellite, illégaux dans le pays. « Nous passons aussi des informations en contrebande à travers la frontière thaïlandaise, mais c’est coûteux et risqué », dit-il. Créée en 1992 avec des fonds norvégiens, la station, qui émet par satellite, revendique une audience totale de 20 millions de personnes. C’est l’un des moyens pour les Birmans, très isolés, de s’informer sur la situation de leur propre pays.

Malgré la forte médiatisation, la mobilisation des opposants en exil et celle des opinions publiques internationales – différentes manifestations ont été organisées en Italie, en France, au Canada et en Malaisie-, la diplomatie internationale peine à prendre des mesures radicales. Les Birmans expriment sur la Toile leur impression d’avoir été abandonnés par la communauté internationale. Sur les blogs, l’espoir qui avait transpiré la semaine dernière, a été remplacé par le pessimisme, l’exaspération, la rage et le désespoir. « Pendant que le monde entier s’époumone dans ses appels à la raison, la junte birmane continue de réprimer », regrette Debbie Stothard, d’Altsean, une organisation de défense des droits de l’homme proche de l’opposition. L’émissaire des Nations Unies pour la Birmanie, Ibrahim Gambari, est attendu à Rangoon samedi. Mais les opposants en exil ne croient pas que sa venue change les choses. « Seule une résolution immédiate du Conseil de sécurité peut arrêter les chiens fous – surnom des généraux, ndlr- assoiffés de sang », affirme Soe Aung, porte-parole d’une coalition d’organisations d’opposition en exil en Thaïlande. Une session extraordinaire du Conseil des droits de l'Homme des Nations unies sur la Birmanie doit se tenir mardi prochain à Genève.


par Olivia Marsaud

Article publié le 28/09/2007 Dernière mise à jour le 28/09/2007 à 16:17 TU

jueves, septiembre 27, 2007

Continúa la represión en Birmania




Un periodsta japonés habría muerto durante los disturbios. Aquí la foto antes de su asesinato.

miércoles, septiembre 26, 2007

Aung San Suu Kyi, Premio Nobel de la Paz 1991


BBC NEWS
Profile: Aung San Suu Kyi
Like the South African leader Nelson Mandela, Aung San Suu Kyi has become an international symbol of heroic and peaceful resistance in the face of oppression.

For the Burmese people, Aung San Suu Kyi, 62, represents their best and perhaps sole hope that one day there will be an end to the country's military repression.



As a pro-democracy campaigner and leader of the opposition National League for Democracy party ( NLD), she has spent more than 11 of the past 18 years in some form of detention under Burma's military regime.

In 1991 she was awarded the Nobel Peace Prize for her efforts to bring democracy to Burma.

At the presentation, the Chairman of the Nobel Peace Prize Committee, Francis Sejested, called her "an outstanding example of the power of the powerless".

After a period of time overseas, Aung San Suu Kyi went back to Burma in 1988.

House arrest

Soon after she returned, she was put under house arrest in Rangoon for six years, until she was released in July 1995.


AUNG SAN SUU KYI
1989: Put under house arrest as Burma's leaders declare martial law
1990: National League for Democracy (NLD) wins general election; military does not recognise the result
1991: Wins Nobel Peace Prize
1995: Released from house arrest, but movements restricted
2000-02: Second period of house arrest
May 2003: Detained after clash between NLD and government forces
Sep 2003: Allowed home after medical treatment, but under effective house arrest

She was again put under house arrest in September 2000, when she tried to travel to the city of Mandalay in defiance of travel restrictions.

She was released unconditionally in May 2002, but just over a year later she was put in prison following a clash between her supporters and a government-backed mob.

Following a gynaecological operation in September 2003, she was allowed to return home - but again under effective house arrest.

During these periods of confinement, Aung San Suu Kyi has busied herself studying and exercising.

She has meditated, worked on her French and Japanese language skills, and relaxed by playing Bach on the piano.

In more recent years, she has also been able to meet other NLD officials, and selected visiting diplomats like the United Nations special envoy Razali Ismail.

But during her early years of detention, Aung San Suu Kyi was often in solitary confinement - and was not even allowed to see her two sons or her husband, the British academic Michael Aris.

I could not, as my father's daughter, remain indifferent to all that was going on
Aung San Suu Kyi, 1988

In March 1999 she suffered a major personal tragedy when her husband died of cancer.

The military authorities offered to allow her to travel to the UK to see him on his deathbed, but she felt compelled to refuse for fear she would not be allowed back into the country.

Aung San Suu Kyi has often said that detention has made her even more resolute to dedicate the rest of her life to represent the average Burmese citizen.

The UN envoy Razali Ismail has said privately that she is one of the most impressive people he has ever met.

Overseas life

Much of Aung San Suu Kyi's appeal within Burma lies in the fact she is the daughter of the country's independence hero General Aung San.

He was assassinated during the transition period in July 1947, just six months before independence.

Aung San Suu Kyi was only two years old at the time.

In 1960 she went to India with her mother Daw Khin Kyi, who had been appointed Burma's ambassador to Delhi.

Four years later she went to Oxford University in the UK, where she studied philosophy, politics and economics. There she met her future husband.

After stints of living and working in Japan and Bhutan, she settled down to be an English don's housewife and raise their two children, Alexander and Kim.

But Burma was never far away from her thoughts.

When she arrived back in Rangoon in 1988 - initially to look after her critically ill mother - Burma was in the midst of major political upheaval.

Thousands of students, office workers and monks took to the streets demanding democratic reform.

"I could not, as my father's daughter remain indifferent to all that was going on," she said in a speech in Rangoon on 26 August 1988.

Aung San Suu Kyi was soon propelled into leading the revolt against then-dictator General Ne Win.

Inspired by the non-violent campaigns of US civil rights leader Martin Luther King and India's Mahatma Gandhi, she organised rallies and travelled around the country, calling for peaceful democratic reform and free elections.

But the demonstrations were brutally suppressed by the army, who seized power in a coup on 18 September 1988.

The military government called national elections in May 1990.

Aung San Suu Kyi's NLD convincingly won the polls, despite the fact that she herself was under house arrest and disqualified from standing.

But the junta refused to hand over control, and has remained in power ever since.

Story from BBC NEWS:
http://news.bbc.co.uk/go/pr/fr/-/2/hi/asia-pacific/1950505.stm

Published: 2007/09/22 12:05:54 GMT

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