domingo, mayo 15, 2011

"Lo que yo creo: una ética de izquierda" por Jean Daniel


He aquí algunas lecciones que he aprendido de mis maestros. Me he convertido en lo que Camus llamaría un "reformista radical". Practico lo que Michel Foucault denominaría una "moral de la incomodidad". Albergo la ambición de alcanzar una "felicidad sin obligación de trascendencia", como creo que habría podido decir Spinoza. Se trata simplemente de una ética de izquierda.

1. Ya no quiero cambiar el mundo; quiero reformarlo. De hecho, creo que el mundo cambia por sí mismo mucho más deprisa que nuestro deseo de cambiarlo. Pero si quiero ser reformista no es solo porque haya renunciado a la revolución, sino porque creo en los progresos, y quiero subrayar que he escrito esta última palabra en plural. Es evidente que ya no se puede creer en el progreso en el sentido en que lo hacían Condorcet, Marx o Auguste Comte. Pero antes de que un águila le devorase el hígado, Prometeo consiguió robar ciertos secretos a Zeus; y entre ellos había algunos que hicieron posible que la humanidad diera un enorme salto hacia en el conocimiento. La reforma consiste en hacer desaparecer aquellos secretos que resultaron ser maléficos.

2. El siglo anterior debería conducirnos a desconfiar de todas las revoluciones, a comprender todas las resistencias y a abrazar el espíritu reformista. A condición que esta conversión se lleve a cabo con un radicalismo que impida que los compromisos se conviertan en componendas. El "reformismo radical" excluye todo relativismo desencantado. Mendes-France decía que la tensión reformadora debe inocular constantemente patetismo en la virtud. La democracia debe ser una pasión.

3. La explosión de los dogmas y de las ideologías debería condenarnos a la humildad y a un verdadero culto de la complejidad. Al margen de las justas políticas y los divertimentos de las polémicas, lo perentorio ya no es soportable. En lo que a mí respecta, he decidido interesarme siempre por las razones de quienes están en desacuerdo conmigo. En este terreno, mi maestro es Raimundo Lulio, un monje mallorquín del siglo XIII que invitaba a los impíos a no escoger entre los tres monoteísmos, sino a formarse su propia síntesis personal.

4. La sabiduría consiste ahora en no separar nunca los conceptos de libertad e igualdad. La primera sin la segunda conduce a la jungla de las competiciones. La igualdad sin libertad lleva a la uniformidad y a la tiranía. Tampoco se debería separar nunca la preocupación por la creación de riquezas de la preocupación por su reparto. El hombre sigue siendo la meta de toda creación.

5. Desde esta óptica, el dinero solo puede ser el símbolo de unamercancía y el instrumento que sirve para hacerla circular mejor. Cuando la especulación conduce a considerar el dinero como un fin y no como un medio, en otras palabras, cuando el capital se "financiariza", la sociedad entera se transforma en una bolsa de valores que ya solo puede optar entre un individualismo cínico y un latrocinio organizado.

6. Según Marx, la violencia viene provocada por el paso de una sociedad a otra, como ocurrió durante la transición del feudalismo al capitalismo. Solo en este caso considera que la violencia es progresista o, si se quiere, revolucionaria. Contrariamente a lo que se repite por doquier, esta noción no es hegeliana. Hegel elogió la Revolución (1789), pero no el Terror (1793), en el que no vio un progreso, sino todo lo contrario: una regresión. No existe pues una fatalidad progresista de la violencia, sino al revés. Soy partidario de una no violencia ofensiva y no sacrificial.

7. No obstante, puede ocurrir que una guerra a la vez "inevitable e inexcusable" sea necesaria por razones de autodefensa. Pero solo podría ser declarada como último recurso, después de descartar todas las demás soluciones. Una vez que se ha decidido ir a la guerra, hay que tener en mente tres reflexiones: a) "Sí, a veces hay que resignarse a la guerra, pero sin olvidar nunca que, pese a la equidad de la causa, eso significa participar de la eterna locura de los hombres" (Barack Obama); b) "Cada vez que un oprimido toma las armas en nombre de la justicia, da un paso en el campo de la injusticia" (Camus); c) "La justicia, esa fugitiva que a menudo deserta del campo de los vencedores" (Simone Weil).

8. No está en el destino de una víctima el seguir siéndolo; después de liberarse, puede convertirse en verdugo. Todos aquellos que aceptan responder a la barbarie con la barbarie, utilizando las mismas armas que sus enemigos y traicionando así los valores por los que combaten deberían tener presente este pensamiento. En tal caso, no hay inocentes, solo vencedores o muertos. En una época en la que la fragmentación de los dogmas y los conflictos de la fe conducen a los fanatismos y en la que cada vez es más difícil hablar de valores universales, un odio debe imponerse -y la palabra no es demasiado fuerte-: el odio hacia todos los absolutos. El principio del exterminio de un pueblo constituye el mal absoluto. Los supervivientes de Auschwitz y Ruanda no deben decirse: "Nosotros nunca más", sino "esto nunca más".

9. Ya en mi más tierna infancia aprendí a considerar la humillación como uno de los peores males de la humanidad. Más aun que las opresiones, las ocupaciones y las alienaciones, la humillación es lo que más profundamente hiere el alma de un individuo o una colectividad. Y lo que está detrás de las revoluciones controladas y de las revoluciones fanáticas.

10. Hay varios medios para no colocar nuestro sillón en el sentido de la resignación ante las desgracias de la vida y la maldición de los hombres. Por ejemplo, considerar que "la vida no es nada, pero nade vale más que una vida" (Malraux), que "no hay que buscar a Dios en ninguna otra parte que en todas partes" (Gide) y que solo la admiración que se transforma en amor puede impedirnos ver la vida como "un cuento lleno de ruido y furor contado por un idiota y que no significa nada" (Shakespeare). De todas formas, como dice magníficamente François Cheng, "todos los juicios, todos los cultos y todos los ritos pueden desaparecer, salvo uno solo, el de la Belleza".

Jean Daniel es director de la prestigiosa revista francesa Le Nouvel Observateur. Traducción: José Luis Sánchez-Silva.

EL PAIS 06/05/2011

miércoles, mayo 04, 2011

Superman renuncia a la ciudadanía estadounidense

Por Radio France Internationale

El patriotismo estadounidense está de capa caída. El inmigrante más famoso de Estados Unidos decidió deshacerse de su ciudadanía. "Pretendo hablar en las Naciones Unidas e informarles que renuncio a mi ciudadanía", dice el Hombre de Acero en el número 900 de la historieta. ¿La razón? Está "cansado" de que sus acciones benefactoras "se interpreten como instrumentos de la política" de la Casa Blanca. La gota que rebasó el vaso fueron las recriminaciones que recibió tras volar hasta Teherán para apoyar a los manifestantes de la revolución verde, que protestaban contra la controvertida reelección de Mahmud Ahmadinejad. Las autoridades iraníes lo acusaron de “injerencia" y “declaración de guerra”.

Así las cosas, el defensor de “la verdad, la justicia y el American Way” se volvió global, un indocumentado de alto vuelo que indispone a los sectores conservadores del país que le dio asilo tras la explosión del planeta Kriptón.

“Bueno, es una historieta, pero sabes que es perturbador que Superman, que siempre ha sido un ícono estadounidense, diga ahora ‘Ya no soy más ciudadano estadounidense’”, reaccionó el candidato presidencial por el Partido Republicano Mike Huckabee. “Creo que forma parte de un movimiento más general de estadounidenses pidiendo disculpas por ser estadounidenses”, sentenció.

El comentarista de Fox News Bill O’Reilly juzgó que todo era “increíblemente estúpido” y se preguntó si el inversionista George Soros no había comprado la historieta. “Nadie tira de la capa de Superman”, advirtió.

Los ultraconservadores del Tea Party van más allá y hablan de un “escándalo”. “Superman renuncia ahora a su ciudadanía estadounidense y será simplemente un ciudadano del mundo. Es muy socialista de parte de Superman querer un mundo socialista con gente como Obama a la cabeza”, denuncia el sitio teaparty.org.

La gente de DC Comics creyó conveniente recordar en el New York Post el pedigrí del superhéroe. “Superman es un visitante de un planeta distante que durante mucho tiempo ha adoptado los valores estadounidenses”, apuntan los responsables de la publicación. “Como personaje encarna lo mejor del estilo de vida estadounidense”. Pese a la renuncia a la ciudadanía Superman seguirá “comprometido con su hogar y sus raíces de niño de Kansas criado en una granja de Smallville”.

Que Luisa Lane se quede tranquila, el periodista Clark Kent no ha renunciado a su Green Card y continuará trabajando en el diario The Daily Planet. Al parecer su próximo artículo es una primicia sobre la ciudadanía de un tal Barack Obama.

domingo, septiembre 19, 2010

Sarkozy: Un presidente en problemas


El presidente Nicolás Sarkozy, la promesa del gaullismo francés, alabado por The Economist y con niveles récord de popularidad ha pasado en el último año a ser el jefe de estado más criticado de la Vª República francesa. El jefe de estado enfrenta por estos días una de las crisis más graves para su gobierno que comenzara en mayo del 2007.

El annus horribilis de Sarkozy comenzó hacia octubre del 2009 cuando intentó sin éxito que su primogénito Jean de sólo 23 años y sin haber terminado aun sus estudios llegara a dirigir el importante barrio empresarial de La Défense en París. Posteriormente su ministro de Cultura, Frédéric Mitterrand, sobrino del difunto presidente socialista, reconoció haber practicado turismo sexual; luego su rival en la centroderecha, el ex primer ministro Dominique de Villepin era declarado inocente en el caso Clearstream una supuesta conspiración política para desbancarlo del liderazgo de su partido UMP. Las elecciones regionales de marzo último dieron el triunfo a la oposición pero Sarkozy decidió no ceder en su agenda conservadora y ha seguido insistiendo en un discurso populista en materia de seguridad con claro guiños a la extrema derecha de quien desea obtener los votos si desea reelegirse el 2012.
Actualmente Sarkozy no sólo se siente acosado por la oposición de izquierdas que cuestiona al ministro del Trabajo Eric Woerth por tráfico de influencias y un posible financiamiento ilegal de su partido. Sino que además debe enfrentar duras críticas por la política de seguridad que ha conducido a la expulsión sistemática de ciudadanos gitanos de nacionalidad rumana.

Esta última crisis gubernamental ha sobrepasado ya las fronteras del Hexágono. Probablemente debido a que las críticas al desmantelamiento de campamentos gitanos y su posterior expulsión provienen ya no sólo de la oposición de centro e izquierda, sino también de organizaciones de defensa de derechos humanos, la Iglesia Católica e incluso del Parlamento Europeo en el que sólo el bloque del Partido Popular Europeo se opuso a una dura resolución aprobada el 9 de septiembre censurando la conducta del gobierno francés y criticando al mismo tiempo ineptitud de la Comisión Europea para enfrentar esta situación. El gobierno francés sigue argumentando que se trata de una medida aplicada caso a caso contra personas en situación irregular, varios de los cuales han cometido delito y que por lo demás sus expulsiones han sido aprobadas por un juez. Sin embargo, las expulsiones se han dirigido evidentemente contra un determinado grupo étnico. Así se lo ha hecho saber la Comisaria europea de Justicia, la luxemburguesa Viviane Reding, quien se sintió engañada por el gobierno francés luego de la publicación en un diario regional francés de una circular emitida por el jefe de gabinete del Ministro del Interior, Brice Hortefeux, en el que se señala claramente que las medidas debían tomarse "con prioridad sobre los gitanos rumanos". El desengaño derivó en un enfrentamiento sin precedente entre Sarkozy respaldado por jefes de Estado de la UE con la Comisión Europea lo que se tradujo finalmente en un enfrentamiento a gritos con el presidente de la Comisión Europea José Manuel Durão Barroso en el marco del último Consejo Europeo de la semana pasada.

Internamente la mayor preocupación para Sarkozy son sin duda las insospechadas derivaciones del caso Bettencourt, en el cual la hija única de la heredera más rica de Francia, Liliane Bettencourt (87 años) quien posee una fortuna avaluada en más de 17 billones de euros en la que denuncia la manipulación que viene sufriendo su madre, aislada en su palacete y sorda, por parte de sus próximos. Entre ellos quien fuera su asesora financiera, Florence, esposa del actual ministro del Trabajo y entonces encargado de la lucha contra la evasión fiscal, Eric Woerth. Precisamente según los antecedentes del proceso, Bettencourt habría evadido varios miles de euros en impuestos a través de maniobras financieras utilizando paraísos fiscales. Pero eso no es todo, existen sospechas fundadas que el partido UMP así como la campaña de Sarkozy a la presidencia habrían recibido financiamiento ilegal de Bettencourt, por varias decenas de miles de euros, gracias a que Eric Woerth era también tesorero del partido, según ha declarado la ex contadora de Bettencourt, Claire Thibout. Además Woerth habría intercedido para que se le entregara al hombre de confianza de Bettencourt, Patrice de Maistre -quien contrató a Florence Woerth- la Legión de Honor, la máxima distinción que otorga la República Francesa. A ello se suma la polémica desatada luego que la prensa denunciara la utilización por parte del gobierno de los servicios de inteligencia de la Policía para determinar quien estaba revelando antecedentes del caso Bettencourt desde el interior del gobierno. Así no sólo se estaría desnaturalizando la labor de un organismo destinado a proteger la seguridad nacional sino que además se estarían vulnerando las garantías al secreto de las fuentes propias a la labor informativa. Como resultado la fuente de las informaciones David Sénat, consejero de la ministra de Justicia Michèle Alliot-Marie habría sido enviado castigado en comisión de servicio a la Guyana Francesa.

Todo lo anterior tiene lugar en el marco de la dura polémica que enfrenta al gobierno de Sarkozy y su primer ministro François Fillon con la oposición y los sindicatos por la reforma al sistema previsional francés promovida precisamente por el cuestionado ministro Woerth. La reforma retardaría la edad de jubilación en dos años y ha llevado a cerca de dos millones de franceses a manifestarse en las calles los últimos días. Muchos recuerdan las palabras de Sarkozy "se debe trabajar más para ganar más" pero el proyecto aprobado por el oficialismo la última semana parece contrariar las palabras de Sarkozy. Los franceses tendrán que trabajar más para terminar con las mismas pensiones de antes. Incómoda situación para un gobierno cada vez más impopular ( la imagen positiva de Sarkozy se acerca al 30%) cuestionado precisamente por favorecer bajo cuerdas a los más ricos mientras restringe los derechos previsionales de la mayoría de los trabajadores franceses. Parece un buen escenario para la izquierda francesa que debiera haber aprendido de sus errores y preparada para llegar al Eliseo por primera vez desde 1988.

miércoles, agosto 25, 2010

La Rusia de Zhivago



"Así ha ocurrido muchas veces en la historia. Lo que fue concebido de un modo noble y con altura de miras, se convirtió en tosca materia. Así Grecia se convirtió en Roma, así el iluminismo ruso se convirtió en la revolución rusa."
Borís Pasternak


El proceso político del estado soviético ha sido analizado desde diferentes perspectivas historiográficas, sociológicas, económicas, etc. Tanto durante el período de vigencia de éste que se extiende desde 1917 hasta la disolución de la URSS hacia 1991 como con posterioridad a ella. Sin embargo, las luces que nos entrega muchas veces la literatura sobre un determinado proceso histórico pocas veces puede ser compensado.
Hace poco tiempo tuve la oportunidad de leer dos de las obras rusas más destacadas del siglo XX. Me refiero al "Doctor Zhivago" de Borís Pasternak y a "Vida y Destino" de Vasili Grossman. En este primer artículo me referiré exclusivamente a la primera obra ambientada en pleno período de efervescencia revolucionaria cuyos acontecimientos se desarrollan vertiginosamente a partir del domingo sangriento de 1905 hasta el período de guerra civil que enfrentó el país de los soviets a partir de la Revolución de Octubre para luego situarse a comienzos de la década de los 20 en el ambiguo período de la NEP y la segunda guerra mundial. Sin embargo, la mayor parte del relato tiene lugar en el convulsionado período posterior a la Revolución de Octubre enfrentándose entonces el ejército regular y grupos partisanos a los diversos rusos "blancos" y sus aliados extranjeros.

El protagonista de la historia, Yuri Andréievich Zhivago (Yura), es descendiente de una reconocida familia burguesa de provincias. La madre de Yura fallece siendo éste sólo un niño. Su padre quien les había abandonado tempranamente, después de llevar una vida de disipación, se suicida apremiado por deudas y procesos judiciales. Zhivago es criado por una familia amiga los Gromeko pertenecientes a la pequeña burguesía liberal moscovita simpatizante de la revolución de cuya hija, Tonia, se enamora. Entretanto aparece la otra protagonista de la novela, la hermosa Larisa Fiódorovna Guishard (Lara), hija de un ingeniero belga ya fallecido y una madre francesa nacionalizada rusa. La familia de Lara se había empobrecido pues el padre había invertido los ahorros familiares en acciones que se habían desplomado. Así Lara, su madre y su hermano quedaron en una precaria situación económica que les llevo a Moscú y más precisamente a manos del abogado de su marido el inescrupuloso Víktor Ippolítovich Komarovski. Pronto el vividor Komarovski llegaría a ser amante de la madre de Lara y posteriormente de ella misma siendo casi una adolescente. La madre de la joven al descubrir la situación intenta suicidarse y la misma Lara al comprender que para Komarovski no es sino un juguete nuevo atenta contra él en una cena.

Komarovski la exculpa y Lara se casa con su enamorado de la infancia Pável Pavlovich Antípov, hijo de un conocido líder revolucionario. Juntos se harían profesores y partirían a los Urales. Claramente Komarovski constituye una especie de antagonista al encarnar los "antivalores" de la burguesía pues éste no sólo juega un importante rol en la decadencia moral de las Guishard sino también en la tragedia que termina con la vida del propio padre de Zhivago. Es precisamente Komarovski quien acompaña a éste en el viaje en que decide quitarse la vida. Antípov, el marido de Lara, se transformaría una vez radicado en provincia en un destacado académico y sin embargo, no lograría superar sus sentimientos de inferioridad y celos ante el recuerdo de Komarovski. Decide entonces enrolarse en el ejército y partir al frente. Lara le sigue al poco tiempo como enfermera aunque no lo vuelve a ver pues desaparece en batalla. Ahí sin embargo conoce o más bien reconoce al doctor Yuri Zhivago quien había sido movilizado y quien la recordaba de la cena en que había atentado contra Komarovski. Posteriormente Yuri regresa a Moscú y se percata que la situación ha cambiado radicalmente. Su familia vive encerrada en una pequeña parte de la gran casa señorial, pues el resto de las habitaciones ha sido repartida entre los obreros y dada los peligros que se ciernen sobre ellos por una revolución que nadie parece controlar deciden partir a la propiedad familiar en los Urales. Precisamente en ese lugar Lara y Yura vuelven a encontrarse desarrollándose una especie de idilio entre ellos que tiene lugar hasta el secuestro de Yura por un grupo de partisanos. Yura permanece un largo período con ellos durante el cual la familia de Zhivago parte a Moscú y luego al exilio a Europa. En una carta entregada por la misma Lara la familia le ruega que se reúna con ellos. Mientras, Lara y su hijita apenas ha logrado sobrevivir en este período en extremo dramático en la historia rusa y le confiesa a Yura que Antípov es el sanguinario general Strélnikov enviado desde Moscú a someter a sangre y fuego los pueblos en manos de los blancos. Yuri está consciente del peligro que corre Lara y su pequeña hija, debido al parentesco que les une al general ya caído en desgracia. Logra convencer a Lara de aceptar la ayuda que le ofrece el reaparecido Komarovski para huir hacia la zona aun controlada por los blancos en el oriente, engañándola con la posibilidad de huir con ella. Poco más tarde tiene lugar una extraña conversación entre Strélnikov-Antípov y Zhivago luego de la cual el primero decide quitarse la vida. Yura permanece solo en la propiedad familiar y posteriormente decide emprender a pie el viaje a Moscú. Llega a la capital en harapos habiendo olvidado sus conocimientos de medicina tan solo acompañado por el joven Vasia quien había escapado del tren en el que Zhivago y su familia se habían trasladado a los Urales.

Yura ha sido duramente golpeado por la vida, al parecer nada más que un simple objeto de los acontecimientos dramáticos que tuvieron lugar en Rusia al estallido de la revolución. Sin embargo esto no impide que la humanidad del personaje sea capaz de expresarse, de reflexionar, a través de un lenguaje más bien lírico alimentado sin duda por la cruda belleza de los paisajes rusos que marcan su secuestro y posterior viaje a Moscú. Es el poeta Pasternak el que habla a través de la pasión y el dolor que marca a fuego las vidas de estos personajes dotados sin duda de características percibidas en sus propias vivencias. Sin embargo, son los amigos sobrevivientes de Zhivago, Gordon y Dúdorov, quienes varios años después de su muerte anónima y solitaria en la capital rusa, ya en el marco de la segunda guerra mundial, quienes reflexionan con mayor profundidad sobre la naturaleza del período que vienen de atravesar y con la suerte de salir vivos de los ya conocidos gulags debido fundamentalmente al riesgo que corre la patria rusa. Es el comienzo del fin del paraíso de los trabajadores.
"Así ha ocurrido muchas veces en la historia. Lo que fue concebido de un modo noble y con altura de miras, se convirtió en tosca materia. Así Grecia se convirtió en Roma, así el iluminismo ruso se convirtió en la revolución rusa."
Más tarde los mismos amigos conversarán sobre los escritos del difunto Zhivago -en su mayoría poemas al igual que la obra del autor de la novela- ocasión que el narrador aprovecha para reiterar su desilusión con el estado de cosas "La victoria no había traído consigo ni la luz ni la libertad que esperaban para después de la guerra, como habían pensado. Pero esto no tenía importancia: el presagio de la libertad estaba en el aire en los años de la posguerra, y constituía su único contenido histórico."
Es sin duda Pasternak quien habla.

El autor lejos del lenguaje épico de la propaganda oficial soviética, es capaz de describir, a través de la azarosa vida de sus personajes, los dramas humanos vividos en uno de los períodos más convulsionados que marcarían la historia no sólo rusa sino mundial por largas décadas. Recordemos que el propio Pasternak provenía de una familia de artistas, hijo del destacado pintor Leonid Pasternak -judío convertido al cristianismo ortodoxo- y de Rosa Kaufman una concertista de piano. Su hogar fue frecuentado por la élite intelectual y artística de la época: Tólstoi, Scriabin, Rachmaninov y Rainer Maria Rilke les visitaban regularmente. El joven Pasternak se educó en un Gymnasium alemán para posteriormente estudiar en el Conservatorio de Moscú. Luego decidiría partir a cursar estudios de Filosofía neo-kantiana en la Universidad de Marburgo en Alemania pero luego de un viaje a Italia decide volver a Moscú y consagrarse a la literatura. Después de la revolución Pasternak sería reconocido como poeta pero al llegar el apogeo del estalinismo su lenguaje simbólico choca con la literatura oficial conocida por su estilo de "realismo socialista". Así se va desencantando a medida que se suceden las purgas en las diferentes esferas de la vida académica e intelectual rusa. Esta única novela de Pasternak -su obra se centra más bien en el género lírico- no pasó la censura soviética y fue el propio Isaiah Berlin amigo de Pasternak quien llevó el original y negoció su publicación. Fue publicada primeramente en italiano por el conocido editor Giangiacomo Feltrinelli en 1957 lo que le valió su expulsión del Partido Comunista Italiano. La novela se convertiría rápidamente en un éxito de ventas en occidente. Como era previsible Pasternak fue virulentamente atacado por la nomenklatura y fue amenazado con el exilio por Nikita Khruschev. Sin embargo, la preocupación manifestada por destacados intelectuales y políticos extranjeros le permitió permanecer los últimos años de vida en su país, ya retirado de la vida pública, a salvo de sufrir los castigos que se le infringieron a tantos otros intelectuales y artistas críticos con el régimen.

Borís Pasternak recibiría el Nobel de Literatura en 1958 "por su notable aporte tanto a la poesía contemporánea y como en el campo de la gran tradición narrativa rusa" pero Pasternak debió rechazarlo a los pocos días "por el significado que tiene este premio en la sociedad a la que pertenezco". Pasternak murió en 1960 y recién en 1988 el Doctor Zhivago sería publicada por primera vez en la patria del autor.

domingo, mayo 09, 2010

Lecciones británicas


Los electores del Reino Unido finalmente han dado su veredicto en la jornada electoral del pasado jueves 6 de mayo. Fueron 649 escaños de los actuales 650 que componen la Cámara de los Comunes, la cámara política del régimen parlamentario británico, los que se han repartido de acuerdo al tradicional sistema electoral mayoritario de distritos uninominales, conocido en inglés como first-past-the-post. Un sistema que sustenta un régimen tradicionalmente bipartidista dominado desde el siglo XIX por liberales y conservadores (“tories”) y posteriormente por conservadores y laboristas. En este sistema el candidato del distrito más votado es electo no importando la votación obtenida por el resto de sus contendientes aquí “el ganador se lleva todo”. Como era previsible según las encuestas los conservadores del carismático David Cameron obtuvieron la primera mayoría sin embargo no fue el resultado contundente que esperaban. Los tories obtuvieron 306 escaños 97 más que en las elecciones del 2005 pero insuficientes para alcanzar los 326 de la mayoría absoluta. Por su parte, los laboristas del primer ministro Gordon Brown perdieron 91 escaños obteniendo 258 y pese a las auspiciosas proyecciones electorales previas, a los liberales-demócratas no les fue nada de bien perdiendo 5 de sus escaños alcanzando sólo 57 pese a obtener un 23% de las preferencias. Es precisamente esta deficiente representación de los partidos menores –propia de los sistemas mayoritarios puros- la que es denunciada por Nick Clegg y sus liberales demócratas quienes postulan su modificación hacia uno de tipo proporcional como núcleo de su programa electoral.
Los tories no lograron canalizar el descontento hacia la actual gestión laborista en el poder desde 1997. Incapaces de alcanzar la mayoría de escaños necesaria para formar gobierno por sí solos están obligados a formar una coalición si no desean buscar apoyos circunstanciales en cada votación. Es la primera vez desde 1974 que no había un parlamento “colgado” salido de las urnas es decir sin un partido claramente mayoritario. En esa ocasión los conservadores del entonces premier Edward Heath habían obtenido 297 escaños y los laboristas 301 sin embargo su incapacidad de llegar a acuerdo con los liberales demócratas puso fin a su gobierno y devolvió al histórico líder laborista Harold Wilson al número 10 de Downing Street al frente de un gobierno en minoría. Esta vez Cameron no desea repetir el error de Heath y pareciera dispuesto a ceder en las posturas tradicionales de los tories para llegar a una alianza comprometiéndose a revisar el sistema electoral y a no aplicar recortes drásticos al gasto público. Pero son muchos los temas que dividen los libdems de los tories: inmigración, relaciones con la UE, políticas económicas. Sin embargo, tampoco se vislumbra fácil una alianza con los laboristas a quienes critican el oneroso salvavidas entregado al sistema financiero local.
Con estos resultado el laborismo británico finaliza el ciclo que comenzara en 1997 con la amplia victoria de los laboristas de Tony Blair y su proyecto del New Labour que puso fin a 20 años de gobiernos conservadores marcados por las reformas neoliberales de la Dama de Hierro de principios de los 80 que marcó a toda una generación. Blair, hijo predilecto de la Tercera Vía de Anthony Giddens estuvo una década al frente del laborismo británico encarnando el intento de conciliar las políticas de libre mercado con las históricas luchas de la socialdemocracia. Una vez en el poder comenzó privilegiando las reformas económicas de corte conservador otorgando por ejemplo autonomía operacional al Banco de Inglaterra, cumpliendo a rajatabla su compromiso de no subir los impuestos y favoreciendo los equilibrios presupuestarios por sobre las tradicionales políticas redistributivas laboristas. Esta nueva versión del laborismo asumía como propios los objetivos económicos centrados en el control de la inflación que había establecido Margareth Thatcher en los 80. Sin embargo, esta política económica fue posible gracias a las condiciones económicas de los 90 que redundó en un incremento general en la calidad de vida de los votantes junto a un alza de los precios considerables en el sector inmobiliario. La actividad frenética de la City –centro financiero londinense- generaba en esos tiempos suculentos ingresos por concepto de impuestos, lo que permitió al gobierno laborista aumentar sus gastos en educación y salud, subir las pensiones del sector público y los salarios de médicos y directores de servicio, incluso llegando a expandirlos. El desempleo parecía controlado en inferior a los países de Europa continental. Todo ello, oh milagro, sin subir los impuestos a las personas ni aumentar el déficit público. El artífice de este plan no era el carismático Blair quien se reconocía lego en materia económica sino su viejo conocido James Gordon Brown a quién había nombrado Chancellor of the Exchequer, es decir, su ministro de economía y finanzas.
Sin embargo este boom económico escondía dos problemas por una parte la rivalidad larvada entre Brown y Blair y por otro el fin de la burbuja financiera que tanta prosperidad había generado. El premier laborista y el entonces ministro de finanzas habían entrado juntos al Parlamento en 1983, compartieron una pequeña oficina y dice la leyenda simpatizaron rápidamente. Blair, abogado de Oxford, encarnaba la joven promesa y Brown sólo un par de años mayor con un perfil más académico había llegado a ser rector de la Universidad de Edimburgo. Sin embargo la amistad labrada en aquellos años tuvo su crisis al derivar en una dura disputa por el liderazgo del laborismo a la muerte de John Smith en 1994. En las semanas siguientes Blair se pondría fácilmente al frente del laborismo, tenía sólo 41 años. Más allá de las críticas a las políticas del New Labour tan cercanas a los principios neoconservadores en materia económica y a la política exterior de Blair desempeñando el rol de fiel aliado de Bush en su invasión a Irak contra la opinión mayoritaria de laboristas e británicos en general. Debemos reconocer que el entonces primer ministro logró algunas reformas institucionales importantes como la creación del parlamento escocés y la asamblea nacional de Gales, y el fin de los puestos nobiliarios en la Cámara de los Lores además de los Acuerdos de Viernes Santo que pusieron fin al conflicto en el Ulster.
El panorama económico era auspicioso hacia el 2005, en que tuvieron lugar las últimas elecciones generales, los impuestos equivalían al 37 % del Producto Bruto Interno (en Francia representaban el 46 % y Alemania con un 42 %), sin embargo el nivel de vida británico había sobrepasado los de Francia y Alemania mientras que la inflación solo llegaba al 2,5 %. Hacia finales del gobierno de Blair el sector financiero constituía un 10% del PIB (casi el doble de la década anterior), era el origen del 40% de las utilidades corporativas y la fuente de más del 20% de la recaudación fiscal. Pero tal como lo señala Marx “todo lo sólido se desvanece en el aire” y el ciclo virtuoso de la economía británica terminó abruptamente con la crisis financiera internacional. Blair dejó el liderazgo laborista el año 2007 justo a tiempo para que Brown como su sucesor recibiera de lleno el golpe de la crisis económica originada precisamente en el sistema financiero internacional. La salida de Blair no fue fácil y Gordon Brown, con reputación de hombre honesto e inteligente, no sólo debió enfrentar la crisis económica que se cernía sobre la economía británica sino que además le correspondió encarar problemas que minaron su popularidad por ejemplo en el escándalo de los gastos excesivos de parlamentarios (conservadores y laboristas) en la Cámara de los Comunes o el extravío de las bases de datos de millones de contribuyentes.
Gracias a la crisis el gabinete de Brown debió hacerse cargo ya con un PIB muy disminuido, de un rescate a la banca criticado duramente por la oposición equivalente a un 25% del PIB sobre una base fiscal mucho menor. La pobreza aumentó y algunos programas sociales debieron postergarse. Los británicos miraron entonces con cierta envidia las economías de Francia y Alemania todavía basadas en la industria más que en los servicios financieros. Situación inversa a lo que sucedía durante los años del boom en que el presidente Chirac se refiriera con desprecio a la proliferación de mac-jobs (trabajos temporales en el sector terciario) en Inglaterra que invitaban a una nueva ola migratoria de jóvenes franceses al otro lado del Canal. Cabe señalar que actualmente el déficit público británico sólo es superado en Europa por Grecia, España, Portugal e Irlanda.
Así termina el último milagro económico británico. El paraíso local de bajos impuestos, gasto público expansivo, baja inflación y bajo desempleo dará paso previsiblemente a un futuro de mayores impuestos, drásticos ajustes fiscales y alto desempleo. Sin embargo, la decepción del electorado británico con el laborismo pareciera insuficiente como para haberse arrojado masivamente en brazos de los conservadores. Aun permanece fresco el recuerdo de los difíciles años del thatcherismo con huelgas reprimidas, privatizaciones y drásticos recortes presupuestarios que redundaron en un aumento de la pobreza pocas veces vista en Europa.
La experiencia de la Tercera Vía dejará, sin lugar a dudas, lecciones para quienes desde socialdemocracia creyeron ver en el Nuevo Laborismo de Blair y también en el Nuevo SPD del ex canciller Schröeder algo más que experimentos propios de economías desarrolladas en ciclos económicos expansivos que aunque interesantes no tendrán mayor proyección en el tiempo. El liberalismo económico aun hegemónico pese a la reciente crisis sigue teniendo incompatibilidades con cualquier modelo de estado de bienestar que consagre derechos sociales para los trabajadores y sectores medios, asegurándoles condiciones materiales mínimas a sus ciudadanos. Éste modelo requiere para su funcionamiento de cargas tributarias progresivas y activos estatales capaces de generar recursos económicos suficientes para el otorgamiento de servicios públicos con estándares de calidad. Cuando se pierde este eje fundamental en materia económica y pasa a regirse por la búsqueda a toda costa del control de la inflación y los equilibrios fiscales pronto se estará administrando un modelo económico ajeno. Así lo van comprendiendo muchos en la izquierda europea y debiera también ser asumido por las fuerzas progresistas de otras latitudes.

Marcelo Salgado Núñez

sábado, enero 23, 2010

Los sueños de Barack Obama


Hace pocos días terminé de leer el primer libro de Barack Obama titulado "Los Sueños de mi padre: Una historia de raza y herencia" (2009, Random House Mondadori S.A., Santiago de Chile) publicado por primera vez en inglés en 1995 al terminar sus estudios de derecho en Harvard en que llegó a dirigir la prestigiosa Harvard Law Review lo que le atrajo cierta fama por haber sido el primer negro en hacerlo y reeditado el año 2004 en plena campaña por el escaño senatorial de Illinois. Asiento que alcanzaría con un 70% de los votos siendo el tercer negro en el Senado desde el período de la Reconstrucción. Un segundo libro publicado el año 2006 "La audacia de la esperanza: Reflexiones sobre cómo restaurar el sueño americano" que aun no he leído, tendría un carácter más bien de documento político para quién saltara a la fama gracias a una excepcional intervención en la Convención Demócrata del año 2004 reunida en Boston y que proclamaría a John Kerry como candidato a la presidencia.

En este relato eminentemente autobiográfico Obama nos conduce a través de la búsqueda personal de sus orígenes. Un viaje que podríamos catalogar de iter identitario y que lo conduce desde su natal Hawaii hasta las llanuras de Kenya pasando por Yakarta, Los Ángeles, Nueva York y Chicago. Aunque muchos señalen que Obama no es un afroamericano común el mismo reconoce en su libro que comparte el mismo destino de aquella minoría étnica, probablemente la más sufrida y marginada de la sociedad estadounidense. El actual presidente Obama (n.1961) es hijo de una estadounidense nacida en Kansas y avecindada con sus padres en Hawaii y un keniata, de la etnia luo, Barack Hussein Obama entonces estudiante de intercambio en la universidad estatal ya casado en su país con dos hijos. El matrimonio celebrado en 1961 duró hasta la separación producida por el retorno del padre a Kenya y el posterior divorcio en 1964. Obama volvería a ver a su padre sólo una vez en una visita de 1971. Es precisamente el padre del que sería el primer presidente negro de Estados Unidos el gran protagonista del libro.

Según nos señala el mismo autor el carácter autobiográfico del relato fue fortaleciéndose gradualmente, de alguna forma cobrando vida al intentar responder a través de la escritura a las preguntas que le habían atormentado desde la adolescencia. Obama pasó su niñez entre Hawaii y Yakarta, la capital indonesia, dónde Barack y su madre se mudaron luego de contraer segundas nupcias con Lolo Soetoro otro estudiante de intercambio. Sin embargo, cuando Barack cumplió diez años su madre decidió enviarlo de regreso a Hawaii a casa de sus abuelos. De regreso en Honolulu ingresó a la prestigiosa escuela preparatoria Punahou School. Su madre regresaría también entre los años 1972 y 1977 para continuar sus estudios para posteriormente radicarse como antropóloga en Indonesia. Al graduarse Obama se traslada a Los Ángeles para estudiar en el Occidental College en 1979, dos años más tarde parte a Columbia, en NY donde obtiene su B.A. en Ciencia Política con mención en Relaciones Internacionales. Después de graduarse trabaja en la empresa privada por un par de años y luego decide enrolarse como community organizer en el South Side de Chicago. El organizador comunitario tiene como misión ayudar a las comunidades menos favorecidas asociando a sus vecinos para que emprendan proyectos que mejoren su nivel de vida y ejerzan su influencia en la política local. Una labor escasamente remunerada a medio camino entre activista y asistente social. Trabaja en esos proyectos entre 1985 y 1988. A finales de este período y habiendo sido aceptado en la Harvard Law School realiza su primer viaje a Europa y luego a Kenya la patria de su padre quien había fallecido en 1982 en un accidente automovilístico. El viaje a esta nación africana le permitirá encontrar varias respuestas que destruirán en parte la imagen contruída a través de retazos de recuerdos de su niñez y los transmitidos por su madre y abuelos. La imagen más bien idealizada del ausente junto con el desafío que representó ser el único negro o al menos uno de los pocos en ambientes predominatemente blancos marcó al joven Obama. Son precisamente estos factores los que permiten que la rabia propia de tantos jóvenes afroamericanos se transforme en experimentación con drogas tal como lo reconoce el mismo Obama. Algo le faltaba y sin la continua preocupación de su madre es probable que se habría perdido.

A través de los estudios y su trabajo social en Chicago, Barack intenta encontrarse a si mismo. Sin embargo, sólo al visitar África es capaz de cerrar ese círculo. Barry debe salir al encuentro del padre ausente al que ya no volverá a ver. Reconstruye poco a poco, conversación tras conversación, la vida del padre de quien había heredado no sólo un nombre y un color, sino tantas características hasta entonces desconocidas. Debe ser capaz de salir al encuentro del padre fallecido y de aquella familia desconocida y, en esa aventura, construir su propia biografía. Sólo entonces se sentirá completo. Podrá entonces ser capaz de amar como se debe amar a los padres es decir considerando también sus defectos y debilidades.

"Ahora comprendía lo que yo era, que aquello que me importaba, no se reducía ya a una cuestión de intelecto o a un compromiso, tampoco a una serie de palabras. Vi que mi vida en Norteamérica -la vida de los negros, las de los blancos, la sensación de abandono que había sentido de joven, la frustración y la esperanza de la que había sido testigo en Chicago-, todo estaba conectado a este pequeño pedazo de tierra separado por un océano, conectado por algo más que por el simple accidente que suponía un nombre o el color de mi piel. El dolor que sentía era el mismo que sintió mi padre. Mis dudas eran las dudas de mi hermano. Y la lucha de todos, mi patrimonio."

martes, enero 12, 2010

La opción democrática

Este domingo los ciudadanos chilenos concurrirán a ejercer su derecho a voto en la segunda vuelta de la quinta elección presidencial desde el regreso a la democracia. Hace casi exactamente veinte años los chilenos votaban masivamente para elegir al democristiano Patricio Aylwin siguiendo el itinerario establecido en la Constitución de la dictadura a partir de la derrota de Pinochet en el plebiscito de 1988. Los electores optaron así por el candidato de la Concertación de Partidos por la Democracia una gran coalición de centro-izquierda que agrupaba entonces a 16 partidos representantes de la mayoría de las sensibilidades y movimientos que lucharon contra la dictadura. Tanto el triunfo de las fuerzas democráticas en el plebiscito de 1988 como en las elecciones presidenciales y parlamentarias de 1989 estuvieron cargadas de la mística surgida de la lucha contra una dictadura feroz que sumió en el terror durante casi 17 años a nuestro país. Comenzaba entonces el largo proceso de transición a la democracia.

Pocos en ese momento fueron capaces de prever en aquellos tiempos que de acuerdo a la nueva Constitución de 1980 el dictador permanecería como Comandante en Jefe del Ejército para luego hacerse designar como senador vitalicio en 1998. La figura de Augusto Pinochet permanecería en la palestra pública hasta su detención en Londres octubre de 1998. Si bien muchos esperaban una evolución de la derecha política a través del partido que aparecía como menos ligado al régimen militar, Renovación Nacional, rápidamente fue posible percibir que al interior de éste existían lealtades con la dictadura que impidieron avanzar rápidamente hacia una democracia verdaderamente representativa. Así fracasaron una y otra vez las reformas constitucionales aprobadas recién el año 2005 durante el gobierno de Ricardo Lagos. Sin embargo, el gran candado del modelo político-económico que constituye el sistema electoral binominal permanecerá hasta hoy tal como se formuló en dictadura ante la oposición sistemática de los partidos conservadores.
Mucho tiempo ha transcurrido y ese sentimiento de gesta heroica que tiñera esos primeros ejercicios de soberanía popular pareciera ausente. Sin embargo, las elecciones de este domingo son tan importantes como aquellas que recordamos con nostalgia.

Efectivamente una vez más los chilenos nos encontramos ante dos opciones claramente distinguibles. Por un lado la candidatura de la derecha, representada por un empresario multi-millonario Sebastián Piñera, militante histórico de Renovación Nacional. Aquel partido que en su momento encarnó los deseos de una derecha no pinochetista, liberal y democrática y que ha decepcionado una y otra vez a los demócratas. Sebastián Piñera como tantos otros aprovechó el ambiente de desregulación y privatizaciones irregulares de la dictadura. Al regreso de la democracia fue senador por Santiago Poniente representando a ese partido entre 1990 y 1998. Durante su mandato presentó 45 mociones resultando 1 aprobada, 1 encontrada inadmisible, 35 archivadas, 7 rechazadas y una retirada, siendo esta última un proyecto de ley para extender hasta el último día del gobierno de Augusto Pinochet (11 de marzo de 1990) la amnistía concedida a los autores de violaciones a los Derechos Humanos y otros delitos políticos (Boletín 1622-07, Sistema de Tramitación de Proyectos del Congreso Nacional de Chile, 6 de junio de 1995). Sin embargo, Piñera se presenta como el candidato de una "nueva" derecha liberal, respetuosa de los derechos humanos, inclusiva e incluso progresista. Pese a que el partido mayoritario de la derecha en el Parlamento a partir de marzo (45 diputados) será la UDI el partido conservador y católico, heredero del gremialismo y surgido al alero de la dictadura. Pero en la guerra y la política, todo vale. Así el candidato de la Coalición por el Cambio se presenta como partidario de la píldora del día después, de los pactos civiles entre homosexuales, de las políticas de protección social de la Presidenta Bachelet, etc, etc. En definitiva un discurso en abierta contradicción con el desempeño de los partidos de derecha en el Congreso y en directa colisión con el discurso de la UDI. Esto se debe a que Piñera y sus asesores entienden que la mayoría de los chilenos no se inclinan por la derecha. Al contrario, según el Latinobarómetro el electorado chileno ha evolucionado sistemáticamente desde mediados de los 90's hacia la izquierda.

¿Porqué entonces y a pesar de la popularidad récord de la Presidenta Bachelet nos enfrentamos a una de las elecciones más reñidas de los últimos tiempos?

Son varios los factores que influyen, primero un natural desgaste en una coalición que lleva veinte años en el poder. Vicios y errores derivados de estas circunstancias. Partidos políticos que adolecen de importantes déficits en materia de democracia interna, participación, transparencia, etc. Cansancio de la ciudadanía ante los mismos rostros de esa generación que comenzó su carrera política previa al golpe de estado de 1973 y que asumió la cuasi totalidad de la responsabilidad al término de la dictadura.

Junto a ello el contraste entre una Presidenta con un perfil poco tradicional: mujer, socialista, agnóstica y divorciada. Un liderazgo excepcional reconocido por su carisma e inteligencia emocional. Frente a él Eduardo Frei un candidato poco carismático, que ya desempeñó el cargo en un período económicamente difícil -crisis asiática- que implementó políticas liberales con un sesgo tecnocrático y que puso poco énfasis en los avances político-culturales e institucionales. Sin embargo, se le reconoce como un hombre honesto y esforzado -que luchó contra todos los factores por alcanzar la representación de la centroizquierda cuando otros que parecían con mayores posibilidades se retiraron aun antes de la primera batalla electoral- y cuyo gobierno más allá de las críticas mencionadas tuvo un sesgo modernizador. Mencionaré sólo algunos aspectos relevantes: Primero, la reforma procesal penal que constituyó una revolución en materia de justicia criminal en nuestro país. Pasando de un sistema inquisitivo y secreto a un sistema oral y público con un claro sesgo garantista (más allá de las últimas reformas auspiciadas por la derecha); la Ley de Filiación que otorgó los mismos derechos a todos los hijos e hijas sin importar si nacieron fuera o dentro del matrimonio; la Jornada escolar Completa; el ingreso de Chile a la APEC y la firma de TLC's con las principales economías del mundo y los acuerdos limítrofes con Argentina y Perú que zanjaron las últimas controversias pendientes desde la dictadura.

Sin embargo, creo que no puede entenderse claramente la etapa del proceso político en el que nos encontramos sin atender a la evolución posterior en materia político-cultural ocurrida a partir del gobierno de Ricardo Lagos y en particular en el gobierno de la Presidenta Bachelet y su red de protección social. Precisamente, son cada vez más los chilenos y chilenas que demandan un mayor esfuerzo por parte del Estado y de la sociedad en su conjunto para avanzar hacia un país con menores grados de desigualdad, con más acceso a la justicia, con educación pública de calidad, con una economía respetuosa del medioambiente, con una legislación laboral más protectora del trabajador y que quisieran un nuevo marco político, es decir una nueva Carta Fundamental, democrática y neutral que permita encausar institucionalmente -con pleno respeto a los derechos de todos- estas demandas. Este domingo más allá de los discursos sólo hay una candidatura que encarna estas aspiraciones legítimas que no se remontan ni siquiera a los últimos veinte años en que dejamos atrás la larga noche la dictadura, sino que se encaminan en el esfuerzo convergente de varias generaciones que en su momento lucharon por construir un país más justo para todos sus hijos e hijas.

viernes, agosto 14, 2009

Reflexiones sobre la desigualdad en Chile.


Vengo llegando con algo de frío del campamento Juan Pablo II de Lo Barnechea donde junto a otros voluntarios y voluntarias de Un Techo para Chile realizamos reforzamiento escolar a niños y adolescentes del lugar. Me conmuevo una vez más ante el contraste de la precariedad material que les rodea y el empeño y cariño que muestran mis "sobrinos" en su aprendizaje, una pareja de hermanitos de origen mapuche. Pero no es sólo eso. Tal vez sea que cada vez que paso algunas horas con su familia, la barrera de la otredad poco a poco se desvanece. Voy conociendo entonces el relato familiar y las historias personales de los padres. Historias de esfuerzos, de frustraciones y anhelos insatisfechos. Y me sorprende que pese a las dificultades que ha debido enfrentar este joven matrimonio prevalece en ellos el respeto y la esperanza legítima de que los hijos puedan progresar en la vida. Que tengan aquellas oportunidades que ellos mismos no tuvieron. Oportunidades que yo mismo he disfrutado y varias veces también, malgastado en mi vida.
No es difícil en nuestra sociedad conservadora y clasista olvidar lo que somos y los privilegios que hemos gozado. Muchas veces somos incapaces de reconocer la suerte de tener padres profesionales, con la transmisión de capital cultural que ello implica, el haber estudiado en ciertos colegios particulares o públicos tradicionales -donde recibimos una educación comparativamente mejor al resto aunque lejana de los estándares internacionales- o el haber ingresado a determinada universidad a estudiar determinada carrera. Poco sabemos de aquel otro Chile de los postergados y los excluidos. De los que sufren con mayor rigor las consecuencias de las crisis económicas, de la precarización del empleo, de las privatizaciones oscuras de la dictadura o del abandono por parte del Estado de sus responsabilidades al adoptar determinado modelo económico. En fin...
Algunos tuvimos la suerte de hablar de pobreza y políticas sociales en el colegio. Por lo menos los temas públicos se debatían en el marco de la diversidad socio-cultural excepcional de un colegio público como el Instituto Nacional. Pero ya en la universidad al tratar estos temas pasaban a ser dominados por dos perspectivas disímiles aunque igualmente infructuosas en orden a derribar esta otredad al hablar de los pobres y sus problemas. Tanto el discurso político estudiantil, artificialmente polarizado de mi universidad o desnaturalizado como sucedía en la casa de estudios alternativa, eran incapaces de derribar esa barrera. Y por otra parte para evitar el tratamiento superficial anterior las discusiones "serias" sobre temas de relevancia política y/o económica de evidentes consecuencias sociales permanecían reducidos a los espacios meramente académicos.
Es lamentable que la universidad, incluso aquella fundada para dar luces a la patria, no nos prepara lo suficiente para enfrentar los desafíos de un Chile que no puede avanzar hacia el desarrollo si no termina con estas desigualdades escandalosas. No creo necesario repetir las cifras de concentración de la riqueza pero no está demás recordar que el ingreso de un hogar del primer quintil es de $177.041, lo que equivale al 5.38% del ingreso total del país. Mientras el quintil más rico, tiene como ingreso promedio por hogar $1.681.182, equivalente al 51.03% de la riqueza.
Sin embargo, los jóvenes debemos ser conscientes que no basta con caer en la emotividad ante esta realidad generada por estructuras económicas y políticas injustas sino que debemos tomar acciones concretas para modificar el curso de los acontecimientos ¿Quién sino nosotros puede hacerlo? En esta época de desconfianza hacia las organizaciones muchos han optado por la acción directa del voluntariado pero ya son varios los que se han dado cuenta que ello no basta y, que también es fundamental generar cambios desde el interior de la institucionalidad misma política y económica. Sólo entonces podrá reflejarse el cambio de paradigma hacia un modelo de sociedad verdaderamento inclusivo, basado en la solidaridad y el respeto a los derechos de todos.

lunes, mayo 04, 2009

Suite Française



"Para levantar un peso tan enorme,
Sísifo, se necesitaría tu coraje.
No me faltan ánimos para la tarea,
mas el objetivo es largo y el tiempo corto"

Irène Némirovsky


Acabo de terminar la inconclusa novela "Suite Francesa" (Editorial Salamandra, Madrid 14ª edición 2008) de la escritora Irène Némirovsky. Pocas obras me han conmovido tanto como este relato humano y al mismo tiempo descarnado de la derrota francesa de 1940 y la posterior ocupación por las tropas nazis. Tal vez sólo comparable a la impresión que me dejó "El Primer Hombre" de Camus y su particular tono tan íntimo. Némirovsky es capaz de describir con precisión y sin sentimentalismo la desmoralización de un pueblo que aun tiene presente la sangrienta victoria de la Gran Guerra y que se ve traicionada por su clase dirigente política y económica lo que le lleva a la derrota en dos semanas de conflicto bélico a un coste de 100,000 vidas. Abandonados a la deriva cada persona debe tomar sus opciones ante el poder ocupante y el colaboracionismo oficial de la Francia del Mariscal Pétain.

Némirovsky nació en Kiev en 1903 en el seno de una familia judía no practicante y burguesa que debió huir luego de la revolución de octubre primero a Suecia para luego establecerse cómodamente en París desde 1919. Sin embargo, Irène vivió una infancia solitaria y triste compensada en parte por una educación exquisita. Hablaba con fluidez además del francés, el ruso, polaco, inglés, vasco, finés, y entendía el yidish. Estudió Letras en la Sorbonne y publicó su primera novela "David Golder" sin expectativa alguna en 1929. Siendo de inmediato acogida favorablemente por la crítica.
Es precisamente este conocimiento de la burguesía francesa de la que se sintió parte en algún momento lo que le permite retratar en su última obra con gran certeza los sentimientos y reacciones de la clase social que privilegia luego de la ocupación sin dudarlo mucho -y por cierto más allá del discurso patriótico- el nuevo orden que les protege en sus privilegios inconfesables. Es el miedo el gran motor en aquellas horas de incertidumbre. En sus notas escribe Némirovsky:
"Hay un abismo entre esa casta, que es la de nuestros dirigentes actuales, y el resto de la nación. Los otros franceses, como poseen menos, temen menos. Como la cobardía no les ahoga en el alma los buenos sentimientos (patriotismo, amor a la libertad, etc.), éstos pueden nacer."

A través de las vivencias de sus personajes, todos muy elaborados, utilizando la técnica de Turgueniev, es posible apreciar con la necesaria subjetividad los eventos históricos. El complejo fresco de la sociedad moderna en un momento clave de la humanidad es retratado con una cierta distancia que permite al lector empatizar o al menos comprender el actuar de los Michaud, los Péricand, los Labarie y las Angellier. Tal vez son los primeros, gentes sencillas, cuyo hijo es herido en los primeros combates quienes sobrellevan con mayor dignidad esos tiempos aciagos. Según las notas de Némirovsky, Jean-Marie Michaud una vez recuperado de sus heridas pasaría en los capítulos siguientes a formar parte de la Resistencia entre quienes encontraría una muerte "heroica" similar a la del oficial alemán Bruno Von Falk en Rusia.

Irène Némirovsky no podrá concluir sino dos de las cinco partes proyectadas de su obra considerando como modelo la famosa sinfonía de Beethoven. El 13 de julio de 1942 fue arrestada en su residencia de Issy-l'Évêque, en la campiña francesa donde se había refugiado con su marido Michel Epstein y sus hijas porque pese a su fama en el ambiente literario no era para el régimen más que una judía apátrida. Posteriormente fue deportada a Auschwitz donde morirá asesinada el 17 de agosto del mismo año. Su esposo correrá la misma suerte en noviembre al intentar insistentemente localizar a su mujer. Las hijas del matrimonio, Denise y Élisabeth logran salvarse gracias a grandes esfuerzos de su tutora y amiga de la familia, Julie Dumot, quien debió ocultarlas bajo falsas identidades en la región de la Gironde hasta la Liberación. Al final de la guerra esperaron infructuosamente el regreso de sus padres desde los campos de concentración. El manuscrito de "Suite Francesa" en manos de Denise Epstein fue publicado en Francia el año 2004 siéndole concedido a su autora el prestigioso Premio Renaudot de ese año. La primera vez que se entrega en forma póstuma.

martes, abril 21, 2009

Examen de grado 3.0


Ayer reprobé el examen de licenciatura por tercera vez. Y, aunque no lo crean, por primera vez me sentía verdaderamente preparado. Las veces anteriores pese a haber estudiado como lo había hecho durante mis años de pregrado de poco sirvió el leer y releer durante meses la materia de aquellos 4 años de derecho civil y procesal.Tuve que modificar mi estructura mental. Utilizar otras habilidades nemotécnias. En fin, significó todo un esfuerzo para un espíritu humanista y disperso como el mío. No fue por entonces una tarea fácil para mi paciente y constante interrogador mi gran amigo Felipe. Quien me corregía y volvía a corregirme tal vez sin comprender cómo se me hacía tan difícil retener conceptos, clasificaciones, procedimientos y plazos. Si eventualmente puedo hablar con comodidad del panorama político italiano, alemán, francés o español. Fueron casi quince meses de arduo trabajo que siento no haber culminado con éxito. Pues hoy creo haber organizado mis conocimientos a tal punto que incluso me siento capaz de interrogar a mis compañeros y compañeras. A partir de esta circunstancia personal y la forma con que se desarrolló el examen en que fui reprobado junto a otros dos estudiantes -de quienes doy fe acerca de su alto grado de manejo de las materias- y la tortuosa aprobación del tercero, quisiera hacer una reflexión sobre la metodología de evaluación de nuestro examen de licenciatura y el grado de objetividad con que se miden los conocimientos en éste.
El examen ya con sus formalidades anteriores es cuestionable: pedir fecha con sólo un mes de anticipación, el sorteo ante ministro de fe, el eventual respeto del sorteo, los nombres de los profesores que pueden tomar este examen (por cierto no siempre los más destacados ni mejor evaluados)incluyendo los de cédula en que no siempre se respetan las peticiones de los alumnos, todos quienes por cierto pueden excusarse en el último minuto. Al contrario de los alumnos una vez realizado el sorteo. Además el ritual mismo del examen en una asfixiante Sala de Facultad o una sombría Aula Magna, con sus balotas, con la obligatoria presencia en la sala de todos los "postulantes". Con público entrando y saliendo constantemente de ellas durante el desarrollo del mismo. Y a todas estas circunstancias externas debemos agregar el desarrollo del examen mismo con una estructura indivisible en que la persona puede ser reprobada en cada una de las etapas del mismos (cédula, civil o procesal). En que los profesores no están sometidos a ninguna pauta de evaluación y basta que uno decida reprobarlo para que el resto decida no seguir interrogándolo como se hace por ejemplo en la PUC para adquirir una visión más integral acerca del nivel de conocimiento del egresado. Finalmente la evaluación muchas veces de forma impersonal a través de la simple pelotita y a veces previa deliberación semi-pública delante del estudiante quien impávido puede presenciar como entre tres o cuatro señores (aunque lo cierto es que en este examen no todas las opiniones no valen lo mismo) deciden acerca de sus cinco años de pregrado y otros tantos más de estudio, luego de escasos 20 o 30 minutos. Y a veces no contentos con esto lo hacen volver a sentarse para hacerle una última preguntita y así decidir su nota.
Me pregunto entonces cuánto tiempo más debemos tolerar este ejercicio muchas veces arbitrario y abusivo de poder en que el alumno pasa de ser sujeto de su formación a ser un mero objeto de examinación en un completo estado de indefensión y completamente vulnerable al (des)criterio de los evaluadores. Hasta cunado seguiremos tolerando este atentado a la dignidad y a la integridad física y psíquica de nuestros compañeros. Y me pregunto cuál es el objetivo -si existe alguno- de este sistema sino el dificultar al máximo la entrega de un grado académico que no pasa de ser una simple licenciatura. No sé si al mismo tiempo buscan que todos nos sometamos al régimen de los interrogadores particulares que lucran con él o que éste constituya una especie de filtro social que impida o dificulte al máximo la obtención del grado académico a aquellos que ya han iniciado su vida laboral o que han adquirido responsabilidades sociales o familiares. Todo esto obviamente totalmente contrario al espíritu de universidad pública, el espíritu republicano, que se supone debe imbuir en nuestra enseñanza y más aun en una facultad que dice promover el respeto de los derechos fudamentales y el estado de derecho. Por otra parte los estudiantes y egresados no podemos permanecer con los brazos cruzados esperando que las cosas cambien pues la historia nos ha enseñado que al menos en nuestro país y en nuestra universidad prevalecerá el statu quo, el peso de la noche que describiera Portales, mientras no se alteren las condiciones y los perjudicados de ayer y hoy, presentes y futuros, no se movilicen y la constante indolencia en este asunto de las autoridades académicas de nuestra facultad es una clara señal de ello.

MARCELO SALGADO NUÑEZ
Egresado de Derecho, U. de Chile
Ex Dirigente Estudiantil CED 2002-2003

martes, diciembre 30, 2008

Discurso sobre la Dignidad del Hombre - 1486


El filósofo y pensador italiano Pico della Mirandola (Mirandola, Ferrara, 24 de febrero 1463 - Florencia, 17 de noviembre 1494) fue una de las figuras más importantes del movimiento renacentista italiano.

Comenzó su vida académica estudiando, como tantos jóvenes nobles destinados a la vida eclesiástica, derecho canónico en Bolonia.

En 1485, durante su estancia en París, leyó los trabajos de Averroes (1126-1198), el filósofo y teólogo asharí hispanoárabe que introdujo el pensamiento aristotélico en Occidente. Allí concibió la idea de unificar las tradiciones culturales supervivientes en aquella época. Al año siguiente, ya de regreso en Italia, con sólo veintitrés años, raptó en Arezzo a la esposa de Giuliano Moriotto de Médicis, un pariente pobre de los Médicis florentinos, por lo que fue perseguido, atacado y herido. Luego, hacia finales del año 1486 a los 24 años publicó en Roma sus Conclusiones philosophicae, cabalisticae et theologicae, conocidas como Las 900 tesis,que tenía previsto que fueran disputadas en Roma, para lo cual invitó a eruditos de toda Europa. Estaba dispuesto a defender 400 conclusiones de diversos autores: escolásticos, árabes, Platón, Aristóteles, neoplatónicos, pitagóricos, caldeos y 47 proposiciones cabalísticas, a las cuales añadió 500 propias ("secundum opinionem propiam") sobre todas las ramas del saber.
Se trata de novecientas proposiciones recogidas de las más diferentes fuentes culturales, tanto de filósofos y teólogos latinos como de los árabes, los peripatéticos y los platónicos. No excluyó tampoco a los pensadores esotéricos, como Hermes Trimegisto, ni a los libros hebreos. La obra iba precedida de una introducción, que tituló Discurso sobre la dignidad del hombre, texto que se ha convertido en clásico y donde Pico formula tres de los ideales del Renacimiento: el derecho inalienable a la discrepancia, el respeto por las diversidades culturales y religiosas y, finalmente, el derecho al crecimiento y enriquecimiento de la vida a partir de la diferencia.
Siete de ellas fueron condenadas por una comisión nombrada por el Papa Inocencio VIII, quien finalmente desautorizó la Disputa sobre las 900 tesis. La condena decía así: "las tesis son en parte heréticas, en parte tienen sabor de herejía; algunas escandalosas y ofensivas para los oídos piadosos; la mayoría renovadoras de los errores de los filósofos paganos...; otras encaminadas a fomentar las pertinacias de los hebreos; muchas, en fin, bajo un cierto color de filosofía natural, quieren favorecer las artes enemigas de la fe católica y del género humano".
Condenado como hereje, intenta evitar su detención, que finalmente se produce a cargo de León Felipe de Saboya, señor de Bresse, cerca de Lyon, y es trasladado al castillo de Vincennes, donde estuvo alojado a lo largo de un mes. Se pone en marcha una amplia operación diplomática en la que intervienen el embajador de Milán, la Sorbona, el Parlamento y la corte de Carlos VIII y por supuesto Lorenzo de Médicis. Pico es liberado y expulsado de Francia, contando con la benevolencia de los nuncios apostólicos que certifican su inocencia y buena fe. Cuando pensaba viajar a Alemania, el 30 de mayo de 1488, recibe una carta de Ficino quien, en nombre de Lorenzo de Medicis, le invita a residir en Florencia. Los últimos cinco años de su existencia son de retiro y apartamiento, de reflexión filosófica, en los que no faltaron acusaciones de que se dedicaba a la magia y la hechicería, cosa que tuvo que rebatir su amigo Girolamo Benivieni. El nuevo Papa, Alejandro VI, el "papa Borgia" le absuelve de herejía, aunque mantiene la condena sobre las Tesis y la Apología.
Muere, en circunstancias un tanto misteriosas, el 17 de noviembre de 1494, el mismo día en que Carlos VIII de Francia hacía su entrada en una Florencia agitada por el visionario Savonarola, después de expulsar a Piero de Medicis. Con su muerte, que fue precedida por las de sus amigos Lorenzo el Magnífico, Hermolao Barbaro y Poliziano, termina una época brillante y decisiva en la historia de la cultura.


"Nec certam sedem, nec propriam faciem, nec munus ullum pecualire tibi dedimus, o Adam, ut quam sedem, quam faciem, quae munera tute optaveris, ea, pro voto, pro tua sententia, habeas et possideas, Definita ceteris natura intra praescriptas a nobis leges coercetur. Tu, nullis angustiis coercitus, pro tuo arbitrio, in cuius manu te posui, tibi illam praefinies. Medium te mundi posui, ut circumspiecere inde commodius quicquid est in mundo. Nec te caelestem neque terrenum, neque mortalem neque immortalem fecimus, ut tui ipsius quasi arbitrarius honorariusque plastes et fictor, in quam malueris tute fornam effingas…"


“Yo no te he dado ni rostro, ni lugar que te sea propio, ni ningún don que te sea particular, oh Adán, a fin que tu rostro, tu lugar, y tus dones, tu los desees, los conquistes y los poseas por ti mismo. Naturaleza encerrada de otras especies en leyes por mí establecidas. Pero tú que no tienes límites, por tu propio arbitrio, en las manos del cual te he colocado, tú te defines a ti mismo. Yo te he colocado en el medio del mundo, a fin que tu puedas contemplar mejor aquello que éste contiene. Yo no te he hecho ni celeste ni terrestre, mortal o inmortal, a fin que por ti mismo, libremente, a la manera de un buen pintor o de un escultor hábil, acabes tu propia forma...”

PICO DELLA MIRANDOLA, ORATIO DE HOMINI DIGNITATE

viernes, noviembre 07, 2008

En torno a una renuncia

"Let us resist the temptation to fall back on the same partisanship and
pettiness and immaturity that has poisoned our politics for so long."
Barack Hussein Obama, 44th Presidente of the US.


Compañeros y compañeras,

Es connatural al socialismo mostrar disconformidad con la realidad política y social. Tenemos cierta tendencia a ver la mitad vacía del vaso y a veces el pesimismo parece embargarnos. A partir de este análisis subjetivo podemos tomar dos actitudes una es defender las ideas y los proyectos al interior del grupo humano o institución -en este caso orgánica partidista- con el objeto de ganar el respaldo mayoritario de los compañeros y compañeras. Y otra opción también legítima es la de retirarse de la colectividad de la que se formaba parte y construir una alternativa distinta o integrarse a otra institución política.
El ex compañero Alejandro Navarro ha tomado la segunda opción luego de que sus posturas en el debate interno de nuestro partido no suscitaran el apoyo que él hubiera esperado. El problema de la legitimidad se presenta cuando un militante desempeña un cargo de representación popular no sólo como militante de un partido político sino también como miembro de una coalición. Ninguna persona en su calidad de representante electo puede arrogarse en forma meramente personal la votación por la cual fue electo. Más allá del deseo de los asesores legales de la dictadura y el sistema electoral que aun prevalece en Chile los ciudadanos en particular los concertacionistas deciden su voto por la militancia del candidato y los apoyos políticos que sustentan su candidatura. Lo quiera o no el senador Navarro su última decisión y varias de sus actitudes no sólo le perjudicarán a él al embarcarse en su aventura política sino que de paso ha dañado la imagen de nuestro de partido y ha sido un nuevo golpe al gobierno de nuestra presidenta. Habría que preguntarse entonces cuanto de ese respaldo ciudadano aun prevalece respecto del ex compañero Navarro en su circunscripción de la VIIIª región. Porque salvo situaciones extremas es de estimar que el debate político debe darse al interior de las instituciones y no fuera de ellas, atacadas en forma sistemática por los poderes fácticos conservadores que desconfían de la democracia y hacen lo posible por debilitarla dificultando cualquier avance social.
Nuestro partido ha sufrido a lo largo de sus 75 años de historia varias escisiones algunas de ellas muy atendibles como sucedió al respaldar la ley de defensa permanente de la democracia o respecto al gobierno de Ibañez. Sin embargo, es siempre necesario reflexionar y desarrollar una perspectiva histórica y de responsabilidad política. El PS es percibido actualmente -más allá de los números que muestran un cierto estancamiento electoral- como el partido eje de la coalición que da sustento político al gobierno de la presidenta Bachelet. Una Concertación que pese a sus variados errores ha sido reconocida nacional e internacionalmente como la más exitosa experiencia progresista en nuestro país desde el Frente Popular. Si no hubiera sido así el pueblo de Chile hace tiempo le habría retirado su confianza ratificada por las urnas una y otra vez desde 1989 hasta el pasado 26 de octubre. Sin duda, hay muchos desafíos pendientes institucionales y económicos que no son menores y que no pocas oportunidades en estos años han sido desperdiciadas. Pero lo que no podemos hacer hoy es seguir enfrascados en pequeñas querellas intestinas que tienen más elementos personales que políticos y que deterioran aun más la imagen de nuestro partido y del sistema democrático en su conjunto.
La última elección en que nuestra coalición sufrió su primera derrota electoral constituye un llamado de atención respecto a aquellos que se inclinan por los liderazgos mesiánicos, los proyectos personalistas, los que defienden pequeñas parcelas de poder y aquellos que privilegian intereses privados por sobre los intereses públicos llamados a cautelar. A aquellos que llegan a la política a servirse y no a servir y que hacen un flaco favor a nuestra democracia. Aquellos quitacolumnistas que actúan consciente o insconscientemente en favor de las fuerzas conservadoras que esperan desde 1990 recuperar el gobierno para desmantelar los avances alcanzados en estos años. Debemos terminar entonces con la discusión pequeña carente de perspectiva histórica y abordar los desafíos que se nos presentan como socialistas.
Hoy tenemos la oportunidad única de formular a la ciudadanía un programa de gobierno potente que tenga como eje central la elaboración de una nueva institucionalidad política formulada en una nueva carta fundamental que termine con las restricciones que hacen imposible cualquier modificación al modelo económico, que limita la participación ciudadana en la política y que adolece desde sus orígenes de ilegitimidad democrática. Debemos convocar a los cientos de miles de jóvenes que permanecen al margen del sistema político y que tal como lo ha demostrado la reciente elección en Estados Unidos pueden ser un importante factor de cambio. Muchos de ellos pese a no participar en las elecciones poseen opiniones políticas progresistas y su apoyo puede resultar fundamental para realizar las reformas políticas y económicas que debemos promover. Para ello nuestra coalición debe ser capaz de renovar sus liderazgos y abrir los espacios para que más jóvenes asuman responsabilidades al interior de nuestros partidos y en un futuro gobierno. Pero además nuestra coalición no podrá enfrentar los próximos desafíos electorales sin convocar a la gran mayoría del espectro político en particular de la izquierda extraparlamentaria con el fin de terminar de una vez con un sistema electoral excluyente que impide un debate político representativo de la diversidad política chilena y que ahoga poco a poco nuestra democracia imponiendo barreras a la participación como la obligatoriedad del voto que algunos aun defienden.
Finalmente, quisiera subrayar el importante grado de responsabilidad que recae sobre nuestro partido tanto en el éxito de la gestión de nuestra compañera presidenta como en la candidatura única que esperamos uno de los nuestros amerite y que sea capaz de encarnar las ansias insatisfechas de cambio y justicia social de las grandes mayorías que el partido de Salvador Allende está llamado a representar.

Fraternalmente,

Marcelo Salgado Núñez
Tribunal Nacional de Disciplina JS

jueves, noviembre 06, 2008

Sí, podemos: Reflexión ante los desafíos políticos del 2009.


A pocas horas de ser testigo del triunfo electoral de quién será el primer presidente afroamericano en la historia de los Estados Unidos no puedo dejar de reflexionar sobre el proceso electoral que culminó en el pasado martes 4 de noviembre.
Barack Hussein Obama fue electo como el 44º presidente de la unión americana luego de la campaña más costosa en la historia y posterior a una dura contienda electoral para ganar la convención del Partido Demócrata frente a la senadora por Nueva York Hillary Rodham Clinton. Muchos creímos en esos primeros momentos que era más fácil en Estados Unidos que una mujer llegara a la presidencia que un afroamericano conociendo la larga historia de discriminación hacia la minoría negra en Estados Unidos. Sin embargo, se sabía ya el alto grado de rechazo que tenía Hillary Clinton desde sus años como primera dama(1992-2000) y el publicitado fracaso político de su reforma a la salud durante el gobierno de su marido. Así se fue generando una imagen pública de mujer fría y calculadora aunque inteligente.
Pero los norteamericanos buscaban algo distinto. Luego de 8 años de una de las peores administraciones en la historia moderna de los Estados Unidos -cuyos alcances aun no conocemos a cabalidad- se fueron manifestando por un cambio en el esquema político dominado por dos o tres familias: Por los republicanos los Bush y por el demócrata los Clinton y los Kennedy. Al mismo tiempo los liberals fueron capaces de percibir que si querían derrotar a los republicanos necesitaban un candidato capaz de convocar a las mayorías suficientes para romper las barreras políticas, religiosas y sociales que dividen a la sociedad estadounidense. Probablemente la senadora Clinton habría sido incapaz de ello, al aproximarse demasiado a la imagen percibida en gran parte de Estados Unidos como un representante más de los liberales demócratas de la costa este que no han hecho nada más que dedicar una vida -en general acomodada- a la política transformándose en una especie de apparatchik. Esa es la imagen que proyectaba un candidato como John Kerry el 2004.
Desde hace algunos años se sabe que para ser presidente de los EE.UU. se necesita conquistar votos más allá de los estados tradicionalmente alineados con uno y otro partido. La senadora Clinton tengo la impresión era muy capaz de conquistar el voto tradicional demócratas y parte importante de la clase trabajadora blanca muy afectada por la crisis económica. Sin embargo, sólo con ese apoyo no se habría ganado a un candidato tan rupturista como Mc Cain quien ha actuado desde el Senado en forma muy independiente y bastante crítico de la gestión Bush. Si al mismo tiempo hubiera buscado como compañero de fórmula a alguien más preparado que la governadora Palin probablemente estaríamos ante un nuevo triunfo republicano.
Pero el sistema electoral norteamericano impone esta especie de maratón a los precandidatos de cada partido y la campaña de Obama fue particularmente efectiva y llena de creatividad. No se puede tampoco menospreciar sus características personales que le permitieron ganar un escaño en el Senado por un estado complejo como Illinois -diversidad racial, económica y la dicotomía urbano/rural- las que incluyen una poderosa retórica y aguda capacidad de análisis. Los demócratas fueron entonces capaces de percibir que sólo un candidato tan sui generis como el senador afroamericano dotado de un discurso catalogado como post-ideológico, convocante, unitario e idealista -con claras referencias a Martin Luther King Jr. y a John F. Kennedy- era el único candidato en competencia capaz de derrotar al candidato republicano y darle un giro a la política. Obama se apropió del término Cambio y le dotó del contenido progresista que ofrecía esperanza a las grandes mayorías de americanos y en particular a los jóvenes que en un 70% le entregaron su voto.
En Chile guardando las proporciones y considerando por supuesto las diferencias socio-culturales con los Estados Unidos no podemos pasar por alto estas lecciones. El 2009 no tendremos oportunidad de derrotar a la derecha si no se produce un proceso de renovación al interior de nuestros partidos. Si no somos capaces de alcanzar un programa común y una candidatura común de la Concertación que movilice a los chilenos tal como lo hizo Obama nos encaminamos a una derrota segura.
Debemos formular una campaña electoral capaz de abrir los espacios y renovar los liderazgos. Necesitamos reflexionar sobre los desafíos que enfrentamos hacia la construcción de un estado social y democrático de derecho en el marco de una nueva institucionalidad política y las reformas económicas que nos permitan avanzar a una fase de desarrollo. Junto con ello es necesario presentar una candidatura presidencial capaz no solo de derrotar al candidato-empresario, sino también de convocar a la juventud y a las grandes mayorías de chilenos -más allá de la Concertación- que desean un nuevo modelo de desarrollo. Es muy difícil que este cambio cada vez más imperioso sea representado por quienes ya han desempeñado la primera magistratura del país. Se requiere de nuevos rostros y equipos que debieran ser escogidos en la multiplicidad de talentos que existen dentro y fuera de los partidos progresistas.
No me cabe duda que en nuestras filas existen centenares de hombres y mujeres con vocación de servicio público efectivamente comprometidos con el proyecto de construir este nuevo Chile. Un país con mayores grados de justicia social, protección efectiva al medioambiente, respeto y promoción de los derechos fundamentales, educación de calidad a partir de lo público y mejores estándares de salud. Necesitamos un nuevo régimen político menos presidencialista y un sistema electoral más representativo de la diversidad política existente. Requerimos un New Deal, un nuevo pacto social entre estado, trabajadores y empresarios que permita adecuar el modelo de desarrollo a los nuevos desafíos económicos y en que los ingresos sean mejor distribuidos. Esto requiere necesariamente un estado más poderoso, capaz de responder a las demandas ascendentes en el plano de la seguridad social, una regulación más eficaz de los servicios, mayor inversión en investigación e innovación, carga fiscal progresiva y uso más eficiente de los recursos públicos. Junto con ello debemos promover la organización de los trabajadores y el respeto a sus derechos.
Si no somos capaces de comenzar a movilizar las voluntades de los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país, en particular de los jóvenes, para modificar un sistema político cada vez más ajeno y desprestigiado y un modelo de desarrollo que nos conduce a una grave crisis social fruto de las escandalosas desigualdades. Si no podemos reavivar las fuerzas de progreso hoy por hoy adormecidas - no sólo para evitar la llegada de la derecha al ejecutivo por la vía democrática- tal vez habremos malgastado la oportunidad única para hacer de nuestro país un país más justo, próspero y libre para las nuevas generaciones.

jueves, julio 03, 2008

Homenaje en la UNAM a 100 años del nacimiento del líder socialista

Homenaje en la UNAM a 100 años del nacimiento del líder socialista
Salvador Allende, antítesis de los políticos actuales: Narro

■ Chile agradece acogida a exiliados tras el golpe militar de 1973

Mariana Norandi

El embajador de Chile, Germán Guerrero Pavez; el rector de la UNAM, José Narro, y el ex representante de ese país en México, Luis Maira Aguirre, en el homenaje al ex presidente Salvador Allende. En la imagen, el diplomático trasandino entrega una carta de agradecimiento de la presidenta Michelle Bachelet El embajador de Chile, Germán Guerrero Pavez; el rector de la UNAM, José Narro, y el ex representante de ese país en México, Luis Maira Aguirre, en el homenaje al ex presidente Salvador Allende. En la imagen, el diplomático trasandino entrega una carta de agradecimiento de la presidenta Michelle Bachelet Foto: Francisco Olvera

Ayer, al cumplirse 100 años del nacimiento del ex presidente chileno Salvador Allende Gossens, el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles, recordó al líder socialista como gran hombre y ejemplar pensador, cuyo legado filosófico y político recobra hoy “absoluta vigencia” en un México donde existe “una desvalorizació n de la política, lo cual, por supuesto, no beneficia a nadie ni tiene utilidad alguna”.

En un acto conmemorativo, donde Chile agradeció a México y a la UNAM la acogida brindada a la comunidad exiliada tras el golpe militar al gobierno de Allende, en 1973, el rector dijo que era “oportuno” recordar algunas de las razones que el filósofo Adolfo Sánchez Vázquez mencionaba a la hora de explicar el por qué se produce la desvalorizació n de la actividad política, para “no seguir cometiendo errores.

“Esta tiene que ver con las contradicciones que formulan los políticos entre los planteamientos y la realidad; con el desacuerdo a los principios que deben defender; con el interponer intereses particulares a los generales, con el frecuente doble lenguaje que aplican; con la corrupción y con la banalización de su actuación.

“Digo que es oportuno porque, precisamente, la antítesis de esos planteamientos es lo que distingue a Salvador Allende”. Señaló que en su gobierno, la política en Chile y en América Latina vivió un momento de esplendor, por lo que en la actualidad es “una obligación” recordarlo por su vida, su obra, su pensamiento y porque cultivaba muchas de las virtudes que tiene que exigírsele a un hombre público: honestidad, congruencia, solidaridad, lealtad, visión de Estado, compromiso con las necesidades de la mayoría, trabajo, generosidad y un elemento de “enorme valor: la dignidad”.

En el Antiguo Palacio de Medicina, el rector también expresó: “Fue un médico notable y destacado que entendía la labor médica como un proyecto con gran contenido social y a la política como medicina a gran escala”.

Aseguró que los enemigos de Allende “se equivocaron” porque con su desaparición provocaron su ingreso anticipado a la historia de los grandes hombres y que su pensamiento esté absolutamente vigente.

Rescató el discurso latinoamericanista de Allende, por lo que su pensamiento obliga a preguntarse si no sería mejor hoy, en tiempos de modernidad, medir los niveles de desarrollo de un país no sólo por su ingreso nacional o per cápita, sino según los grados de ejercicio de libertad, el respeto a los derechos humanos, la igualdad, la lucha contra la pobreza, por salud, alimentación, educación y vivienda.

“Por eso, mientras en América Latina persista la pobreza extrema que nos marca y nos da vergüenza, mientras la nuestra sea la región más desigual del planeta; mientras nuestros niños mueran prematuramente o nuestros adolescentes no tengan acceso a la educación, el pensamiento de Salvador Allende estará vigente”.

En el homenaje, el embajador de Chile en México, Germán Guerrero Pavez, agradeció al rector la solidaridad de México y la UNAM y le hizo entrega de una carta de la presidenta de su país, Michelle Bachelet, en la que agradece la acogida brindada a los chilenos que debieron abandonar su patria y exiliarse en “el hermano país.

“El exilio es uno de los castigos más severos a que puede ser sometido un ser humano, al verse privado de su familia, de sus seres queridos y de su suelo patrio. México, con la cálida acogida brindada a mis compatriotas, contribuyó a mitigar, en gran parte, el dolor que les produjo esta injusta situación.”

Por su parte, el embajador chileno expresó que llegó el momento de pagar la deuda con la UNAM y que con el reconocimiento de la figura histórica de Allende es también momento para dar las gracias a un país “que, en medio de un trance gris y amargo, nos dio una lección de vida”.
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martes, abril 08, 2008

Andrés Palma: Reflexión diez años después.

El 9 de abril de 1998 fue día jueves y correspondió a la Semana Santa en la celebración del calendario católico que se sigue en Chile. Ese Jueves Santo de 1998 la atención de Chile estaba centrada en la Sala de la Cámara de Diputados, en Valparaíso, donde se votaba la Acusación Constitucional al General Augusto Pinochet.

Fue un día tenso para todos los que sentíamos que algo pasaría en nuestras vidas y en las vidas de los chilenos según lo que allí aconteciera. Algunos inclusive teníamos la impresión que ese día sería un día histórico para nuestro país. Diez años después casi nadie lo recuerda.



Cuando decidimos acusar constitucionalmente a Pinochet, lo hicimos seguros que era un acto simbólico, pero sabedores que los actos simbólicos, como las liturgias, dan sentido a las cosas, y que las formas o el cómo son lo que da sentido a las vidas. Digo simbólico por dos razones. La primera era que la Acusación sería derrotada en el Senado en el que los partidarios incondicionales de Pinochet eran mayoría dada la presencia de los senadores designados y de la derecha. La segunda porque constituía la única oportunidad, sabedores de antemano del resultado final de dicho proceso, de someter a Pinochet a un proceso en el que se le juzgara políticamente de forma institucional por actores democráticos o representantes populares.

La preparación de la Acusación no fue fácil. Por una parte, desde el punto de vista formal, las limitantes legales obligaban a juzgarlo por su desempeño desde el 11 de marzo de 1990, lo que excluía un juicio por su dictadura y sus violaciones a los derechos humanos y a la institucionalidad. Por otra parte, desde el Gobierno y desde la conducción de la Democracia Cristiana se cuestionaba tanto el derecho de los Diputados a presentar la Acusación como la legitimidad política de la misma. Sin embargo hubo muchas personas, incluidas importantes autoridades en materia constitucional, que colaboraron en la preparación jurídica de la presentación, en tanto que el debate en la Democracia Cristiana se zanjó con una resolución del Consejo Nacional que estableció que los Diputados tenían libertad para una presentación de este tipo, derrotando la posición del Gobierno y de la Directiva.

Todas las dificultades se superaron con la decisión de avanzar en un acto que consideramos digno. Éramos representantes de la ciudadanía y teníamos derecho, y creíamos que fundamentos legales y políticos, a someter a Pinochet a un juicio político o constitucional. Era nuestra responsabilidad que no fuera la historia la que juzgara a quien había mancillado de forma tan grave nuestra historia, sino los representantes de la ciudadanía. Sentimos que en juego estaba la dignidad de los representantes ciudadanos.

Por cierto el resultado no fue el que esperábamos. Los representantes de la ciudadanía rechazaron la Acusación constituyendo una mayoría que me resulta inexplicable aún hoy, y más hoy después de tantas verdades que se supieron con posterioridad.



Después vino otra historia, y lo que esperábamos fuera un acto trascendental, quedó en el olvido de los medios, pero no de las personas. En las personas quedó grabado con distintos sabores, para unos fue una fiesta, para otros una pena, para Manuel Bustos fue una traición de algunos. Tal vez un día los medios recuperen este gesto de dignidad, el único que representantes democráticos emprendieron para realizar un juicio político sobre el General Pinochet, y se escriba algo de la historia de las personas en relación a ese día. Pero la historia oficial fue por otros rumbos.

Yo tengo una interpretació n de esa otra historia. Por una parte no convenía que los gestos de dignidad se multiplicaran, pero por otra, la soberbia derrotó a Pinochet. Si los representantes democráticos, incluidos algunos a los que él mismo había afectado con sus comportamientos, le liberaban de responsabilidades políticas e institucionales por su desempeño en esos años, entonces era que por fin se le comprendía, era libre y podía hacer lo que le placiera. Por eso viajó a Londres a buscar un dinero mal habido y quiso ir de visita a Paris… lo que siguió quedó en la historia del fin del siglo.



Los Jueves Santo del calendario católico tienen un contenido ambiguo. Por una parte se celebra la institución del sacerdocio ministerial y de la Eucaristía, que a los creyentes nos mantiene en la Vida; y por otra se conmemora la transfiguració n de Jesús en el monte y luego su detención y traición por quienes más Él quería.

El 9 de abril de 1998 fue, para muchos, una verdadera liturgia de Jueves Santo.



El señor PALMA (don Andrés).- Señor Presidente, creo que éste es un día del cual todos nos vamos a felicitar. No es raro que se hayan vertido expresiones tan contradictorias. El Diputado señor Espina defendiendo al ex Presidente Aylwin y al Presidente Frei; ojalá lo haga con el proyecto de ley de plebiscito. El Diputado Ignacio Walker contradiciéndose con sus camaradas acusadores. Mucha aclamación; gente en las tribunas, que tiene en el pecho el rostro de sus familiares desaparecidos, y otros, el rostro del que los hizo desaparecer.



-Manifestaciones en la Sala y en las tribunas.



El señor PALMA (don Andrés).- Éste es el Chile de hoy, el Chile que estamos viviendo y que hemos construido entre todos. Es el Chile de la transición, que empieza a vivir, aunque algunos se sorprendan y no lo crean, una cierta normalidad democrática. Y la empieza a vivir, entre otras razones, y no es menor, porque Pinochet, aunque esté en el Senado en un cargo vitalicio, ha dejado de tener poder real sobre esta sociedad. Y eso, a todos -a los de allá, a los de acá y a los de las tribunas- nos hace más libres.

No hay dos Pinochet, como dijo Ignacio Walker. Hay uno solo. Lo nombró el Presidente Allende, y lo traicionó; lo dejó
Carlos Prats en su cargo, como hombre de confianza, pero lo mandó a asesinar, y constituyó una Junta de Gobierno, invitado por Merino y por Leigh, y todos sabemos lo que pasó después. Ninguno de estos hechos los podemos juzgar; tampoco es posible reflexionar sobre los mismos, porque estamos impedidos por una ley que nos dejó Pinochet.

Después, este mismo Pinochet -querida Diputada Pía Guzmán- no se fue porque renunció, sino porque perdió un plebiscito en el cual se impuso como candidato. Tampoco dejó la comandancia en jefe el 10 de marzo por estimar que había cumplido una etapa; la dejó porque la Constitución lo mandaba. Es decir, nunca tuvo un acto de renunciamiento, un acto voluntario ni de reencuentro. Este señor ha sido un actor fundamental en nuestro proceso de transición. De eso, no cabe ninguna duda.

En esta Sala se ha hablado del “ejercicio de enlace”, del “boinazo”, del encarcelamiento del asesino Contreras y de la ofensa a los alemanes. Incluso la Derecha nos ha dicho que fueron actos imprudentes, anormales, irregulares e inconvenientes, pero dentro del marco reglamentario. ¿Cuál es la realidad de todo esto? El Diputado señor Alberto Espina se pregunta: ¿dónde está la responsabilidad de las autoridades? Las autoridades que gobernaron el país no quedaron en silencio ante estos hechos. Primero, forzaron un cambio de actitud en el Ejército, por lo cual terminaron el “boinazo” y el “ejercicio de enlace”; obligaron a que cumplieran con la ley, y por eso Contreras está en Punta Peuco; exigieron disculpas para los alemanes, y las relaciones con Alemania no se deterioraron. Por lo demás, así quedó claramente establecido en las versiones de las sesiones de la Comisión Acusadora. Entonces, si los hechos se resolvieron, fue por la acción del Gobierno, por Aylwin, por Frei, por Krauss, por Rojas, por Pérez y por Correa, y no por Pinochet, sino pese a Pinochet, porque él provocaba los hechos y generaba las amenazas no sólo por temas institucionales. ¡Qué vergüenza!

Me avergüenza que los diputados de Derecha defiendan a Pinochet por los “pinocheques”. Si lo defendieran por la obra de la cual participaron, muy bien; los comprendería. El “ejercicio de enlace” y el “boinazo” -lo señalaron Aylwin, Correa, Pérez, Rojas y Krauss- fueron por los “pinocheques”. Por los intereses particulares de su hijo, se hace un “ejercicio de enlace” y se acuartela al Ejército en grado uno. Así lo confirman los recortes de prensa que ha mostrado la Diputada señora Pollarolo. Se realizan no por un motivo de interés nacional, no por el país ni por el Ejército, sino
-cito al Diputado señor Ignacio Walker que decía que no hubo violación explícita y formal de la legalidad, los resquicios legales por los cuales, según él, dio el golpe de Estado- ¡por su hijo!, ¡por los robos de su hijo! Y eso es una vergüenza. Todos los que estamos en esta Sala debiéramos reconocerlo.

Pero hay hechos mucho más graves que ésos. Aquí se podrá decir qué es una palabra para el honor de una Nación. Bien citó
Ignacio Walker la intervención del subsecretario Mariano Fernández; pero bajo esa premisa, querido Diputado Ignacio, nunca nadie podría afectar la honra de Chile, porque la honra de esta Nación es muy grande y Pinochet es pequeño para ella. Pero sí se ve afectada, porque todos nosotros, y estoy seguro de que también Julio Dittborn, Juan Antonio Coloma, Baldo Prokurica, Carlos Ignacio Kuschel, cuando un general de Ejército o el comandante en jefe del Ejército dice, con sorna, como quedó acreditado: “Es que los enterrábamos de a dos por economía”.



El señor MARTÍNEZ, don Gutenberg (Presidente).- Resta un minuto a su Señoría.



El señor PALMA (don Andrés).- Cuando se habla de los derechos humanos consagrados en el artículo 5º de la Constitución, ¿qué son? Si decimos que aquí no ha pasado nada, que todos estos dichos son intrascendentes, estamos afectando el honor y la moral de nuestro país.

En otro contexto, una vez cité en esta Sala al filósofo chileno Eduardo Devés. Él dijo hace un tiempo: “Y espero que una vez que el dictador ya no esté no nos dediquemos a ocultarlo, a decir que no existió, que aquí no ha pasado nada y que todo comienza de nuevo. No, lo primero -y yo me voy a comprometer a ello- es levantarle una estatua en un lugar importante, para que no se nos olvide ni nos dé por sepultarlo en el fondo de nuestras conciencias, como algo que pasó sin dejar huellas, como algo casual y sin importancia.

“Levantadle una estatua colectiva a la que contribuyan diversos escultores,...



El señor MARTÍNEZ, don Gutenberg (Presidente).- Señor diputado, se ha cumplido su tiempo.



El señor PALMA (don Andrés).- ...de los que estuvieron contra él, de los que fueron más o menos indiferentes,...



-Hablan varios señores diputados a la vez.



El señor MARTÍNEZ, don Gutenberg (Presidente).- Señor diputado, ha terminado su tiempo.



El señor PALMA (don Andrés).- Termino, señor Presidente -los demás podrán leer este artículo-, con una sola frase: por esta sesión, mañana todos nosotros seremos más libres.

He dicho.



-Aplausos y manifestaciones en las tribunas.